
“No estoy aquí como político”, afirmaba Enrique de Inglaterra el pasado 26 de abril durante un discurso pronunciado en una conferencia internacional sobre seguridad celebrada en Kiev (Ucrania). Quizá no se dedique a la política, pero sus viajes y declaraciones públicas apuntan a un creciente interés por opinar sobre los asuntos internacionales; algo muy alejado de lo habitual entre los miembros de la realeza. En los últimos meses, el hijo pequeño del rey Carlos III está tomando la palabra en asuntos sociales, políticos y humanitarios. Aunque él lo hace desde una posición alejada de la realeza: desde 2020 no forma parte de la agenda en activo de los Windsor, por decisión propia, y sus actos no representan a su familia, aunque de un modo u otro siempre acaban salpicándoles.

