
En estos días de calor extremo, nadie diría que las altas temperaturas le importan un bledo, porque más bien es todo lo contrario. Aunque a la que sí que le da igual la calorina es al propio bledo, ya que a esta discreta planta parece no afectarle demasiado que las aceras parezcan capaces de fundir la suela de los zapatos. Por la palabra bledo se definen distintas herbáceas del género Amaranthus, un grupo de algo más de una centena de especies, distribuidas por América, Europa, África, Asia y Australia. Como señal de su poco valor para el ser humano, su apelativo siempre se ha asociado a lo inútil, a lo insignificante; de ahí la frase de “importar un bledo”, sinónimo de no interesar nada de nada.




