
En un mundo dominado por distracciones de todo tipo, concentrarse en una misma tarea, ya sea en el trabajo o en casa, puede resultar un reto. De entre los tipos de contaminación que existen, como la ambiental o aquella dominada por el exceso de ruido, de estímulos visuales e, incluso, por las constantes interrupciones sociales de las personas, la llamada contaminación tecnológica es una de las más dañinas si se quiere fijar la atención sostenida en una misma tarea y durante un tiempo prolongado. Y es que el avance de la tecnología hace del móvil un enorme procesador de datos en forma de publicidad, información, vídeos, fotos, noticias, aplicaciones y memes, un universo infinito de posibilidades para captar la atención y que, sin que la persona se dé cuenta, se caiga en lo que se denomina popcorn brain (cerebro de palomitas de maíz), un concepto recogido en abril de 2024 en el diccionario oficial de la Universidad de Cambridge como “condición psicológica en la que alguien no puede mantener su mente y atención fijas en nada, causada por pasar demasiado tiempo en las redes sociales”.

