
Enrique de Inglaterra no está viviendo la mejor semana de su vida. Se esperaba que este viaje al Reino Unido estuviese marcado por los reencuentros, el acercamiento familiar y un regreso paulatino a la normalidad. Pero la realidad es que nada de esto ha ocurrido: la tensión con su padre, el rey Carlos III, ha continuado creciendo después de que le retirase su invitación a quedarse en una de las residencias reales por su tardía respuesta; ha perdido su guerra judicial millonaria contra el Daily Mail y, por si fuera poco, no se le ha proporcionado la seguridad privada que pedía y decidió no poner en peligro a su esposa, Meghan Markle, y a sus dos hijos, Archie y Lilibet.

