
Un millón largo de euros no es mal precio por vaciar un trastero. El del diseñador belga Martin Margiela quedó este jueves 9 de julio limpio de polvo y paja, adjudicado bajo el martillo de Maurice Auction, la casa de subastas parisién que mejor maneja la venta de colecciones privadas de moda al mejor postor desde 2024, en una dispersión que deja nuevos hitos para los anales de las pujas públicas. Se trata de la primera gran subasta del archivo personal de un creador de relevancia aún vivo, o eso quieren creer sus organizadores. El resultado ha sido un pleno absoluto, lo que los expertos llaman white glove sale (venta de guante blanco), el remate perfecto en el que se despacha el 100% de los lotes, prueba del furor desatado por las piezas a colocar. “Organizar esta subasta y trabajar con Martin Margiela ha sido un proyecto excepcional con una huella que se prolongará en el tiempo”, concedía Salomé Pirson, fundadora de Maurice Auction junto a Marie-Laurence Tixier y martillera para la ocasión. Y tanto: 1.385.020 euros de recaudación que pulverizan la conservadora estimación de 412.000 inicial y la constatación de que el residuo ya es el activo favorito de los inversores.




