
Cualquiera que haya ido unas cuantas veces a un supermercado sabe cómo está organizado, un orden que facilita la compra diaria o semanal que suele hacerse en estas superficies. Es algo que se enseña en las escuelas a los niños, edades en las que todo llama la atención: desde los colores y formas de los alimentos hasta los envases de aquellos otros que se venden de esa manera. Pocas personas, sin embargo, se paran a pensar en la distribución que tiene el súper del barrio, aunque se da por sentado que los yogures estarán cerca de los flanes y las almendras, en la zona de las patatas fritas. Pero ¿y en un vivero? ¿Cómo se organizan los productos que allí se encuentran? Eso sí, a muchos de ellos cuesta llamarles productos, porque se trata de plantas vivas, unos seres complejos y sofisticados cuya mera presencia basta para hacer felices a quienes los cultivan.

