Una rosaleda bien mantenida es como visitar una biblioteca: en ella se encontrarán los orígenes y las consecuencias de la selección entre rosas, se hallarán respuestas que se adapten a cada jardín y a cada gusto. Madrid es una ciudad afortunada en rosaledas, y en la del parque del Oeste se alcanza la excelencia, hecho que se corona con la celebración, todos los años, del Concurso Internacional de Rosas Nuevas Villa de Madrid, que este mayo alcanzó la 70ª edición.
La responsable de mantener este jardín es Rosa Fernández Fontanet (Madrid, 62 años), directora conservadora de la Unidad de Producción Vegetal, que gestiona de maravilla este complejo espacio. Además, el concurso cuenta con el apoyo de Matilde Ferrer Sena (València, 76 años), obtentora de nuevas variedades de rosas en Rosales Ferrer, toda una institución en España y en el extranjero.
Pregunta. ¿En qué consiste un concurso de este tipo?
Rosa Fernández (R. F.). Es un certamen internacional en el que se evalúan nuevas variedades de rosales que todavía no están en el mercado. Los obtentores de distintos países envían sus creaciones, que se cultivan en la rosaleda durante unos años para observar su comportamiento. Se valoran aspectos como la floración, el perfume, la resistencia a plagas y enfermedades, el porte o la originalidad. El objetivo es reconocer el comportamiento de estas variedades en las condiciones climáticas de Madrid antes de su comercialización.
Matilde Ferrer (M. F.). Para un obtentor es muy importante su participación, porque durante dos o tres años las variedades nuevas que presenta serán cuidadas, junto con las del resto de participantes, por jardineros y técnicos de la rosaleda. Y serán, a lo largo de este periodo, evaluadas y puntuadas periódicamente por un jurado de expertos. Normalmente, estas nuevas variedades también las enviamos a otros concursos internacionales europeos de condiciones climáticas diferentes: fríos y húmedos, como son La Bagatelle en París, Lyon, Baden-Baden en Alemania, Le Rœulx en Bélgica, o templados como Barcelona o Roma. Y, si son premiadas, puedes lanzarlas para su comercialización.

P. ¿Y qué características busca una obtentora en un buen rosal?
M. F. En mi caso, en mis programas de hibridaciones o cruzamientos no busco conseguir la rosa más bonita del jardín o su rareza. En las nuevas rosas voy buscando obtener flores sencillas que en su conjunto ayuden a reintroducir el color en los espacios verdes públicos, en especial los urbanos. Es decir, no voy buscando tanto la novedad como sí la flor sencilla que represente, sobre todo, la vida, el equilibrio, la sanidad y la resistencia.
P. Este año se cumple la 70ª edición del concurso, ¿qué ha tenido de especial?
R. F. Al tratarse de una edición tan significativa ha tenido un carácter especialmente conmemorativo. Se ha puesto en valor la trayectoria histórica del concurso y se ha hecho un esfuerzo por reunir a obtentores y expertos internacionales. Además, ha sido una ocasión para reivindicar la importancia de la rosaleda como patrimonio botánico y cultural de la ciudad, con la emisión de un sello de correos.

P. ¿Qué lugar ocupa la rosaleda del parque del Oeste en los concursos internacionales de rosas? ¿Y con respecto a otras rosaledas?
R. F. La rosaleda del parque del Oeste está considerada una de las más importantes en el ámbito internacional. Forma parte del circuito de concursos reconocidos por la World Federation of Rose Societies, lo que la sitúa junto a otras rosaledas históricas europeas. Destaca tanto por la calidad de su colección como por el rigor técnico del certamen.
P. ¿Con qué antelación se plantan en tierra los rosales que concursan cada año?
R. F. Se plantan generalmente dos o tres años antes de su evaluación definitiva. Este periodo permite observar su adaptación, vigor y comportamiento en diferentes condiciones climáticas antes de someterlos al juicio del jurado.
P. ¿Cómo se obtiene una nueva rosa?
M. F. El proceso de hibridación para obtener una nueva variedad de rosa es casi artesanal. La finalidad y objetivos de la mejora genética son la sanidad/resistencia, la refloración, el color y el perfume. En primer lugar, es importante elaborar una lista del programa de cruzamientos en función de los objetivos. Para ello, disponemos de una colección de rosales seleccionados, que serán los progenitores (madre y padre) con los cuales fertilizaremos. Los cruzamientos son anuales, durante los meses de primavera, y la recogida de los frutos madurados es durante el otoño. De ellos se sembrarán las semillas, para ver el resultado del cruce. Cada año realizamos alrededor de 20.000 cruces. De ellos, aproximadamente 20 resultarán interesantes y 5 saldrán al mercado. El proceso de selección es lento y dura en torno a 10 años.

P. ¿Qué lugar ocupa el perfume en la obtención de una nueva rosa?
M. F. Por desgracia, un perfume atractivo resulta uno de los aspectos más difíciles de conseguir. No abunda entre las rosas nuevas. El gen del perfume es un gen recesivo, y ello tiene sus consecuencias.
P. ¿Qué categorías de rosas se premian en cada certamen?
R. F. Se otorgan las medallas de oro, plata y bronce. Además, se premian distintas categorías en función del tipo de rosal: híbridos de té, floribundas, miniaturas, arbustivos, cubresuelos y trepadoras. Aparte, se otorgan premios especiales como el de fragancia, la mejor variedad española y la Rosa de Madrid. Esta última es seleccionada en el concurso popular, en el que los visitantes de la rosaleda eligen la variedad que más les gusta. Así, durante los días del concurso, cualquier persona puede votar por la variedad que más le guste, normalmente mediante papeletas o sistemas digitales a través de su móvil. Es una forma de acercar el certamen al público general.
P. ¿Quiénes son los miembros del jurado?
R. F. Está formado por expertos internacionales en el mundo de la rosa: técnicos municipales, botánicos, paisajistas, representantes de asociaciones y especialistas en jardinería.
P. Este año habéis conseguido reunir a muchos rosalistas de otros países, para conmemorar la cifra redonda de las 70 ediciones.
R. F. La respuesta internacional ha sido muy positiva. La celebración del 70º aniversario ha servido como punto de encuentro para profesionales del sector, reforzando los vínculos entre rosaledas, obtentores e instituciones. Ha sido una oportunidad única para compartir experiencias, innovación y tendencias en el mundo de la rosa.
M. F. Es muy importante lo conseguido este año. Ha sido un punto de encuentro e intercambio de ideas, y hemos visitado los jardines de la ciudad donde se exponen las variedades más significativas de cada obtentor. Los obtentores de diversas partes del mundo han agradecido al Ayuntamiento esta iniciativa.
P. Matilde, ¿cuál ha sido su papel en la presente edición?
M. F. Ha sido de apoyo a la organización del Concurso Internacional de Rosas Nuevas Villa de Madrid, tanto como obtentora como presidenta de la Asociación Española de la Rosa. Esta edición ha sido muy especial. Como dije en la presentación del sello de correos conmemorativo, en el primer certamen yo tenía 6 años. Mi vida como obtentora está muy vinculada a esta rosaleda. Mi padre, que me llevaba a los concursos, me inculcó la pasión por las rosas.

P. ¿Cuáles son los retos para que la rosaleda llegue en pleno esplendor a los días del concurso?
R. F. El principal reto es coordinar todos los trabajos de mantenimiento para que la floración coincida con las fechas del concurso. Esto incluye poda, abonado, tratamientos fitosanitarios y control del riego. Además, las condiciones climáticas tienen un papel clave: lluvias excesivas, calor o viento pueden afectar al estado de las flores en el momento decisivo. Este año no han ayudado mucho.
P. Algo que cualquier visitante a la rosaleda puede ver son los carteles que identifican a las distintas rosas. ¿Qué información suelen recoger?
R. F. Incluyen información básica como el nombre de la variedad, el obtentor, el año de registro y, en muchos casos, el país de origen. Además de su función informativa, son un elemento característico de la rosaleda, elaborados tradicionalmente en cerámica, lo que les aporta durabilidad y un valor estético añadido.
P. ¿Qué papel ocupan la Rosaleda del parque del Oeste y su concurso en la sociedad actual?
M. F. Su concurso es una manera de transmitir y poner en común los avances que cada obtentor consigue, para compararlos con otros colegas, así como para ponerlos en conocimiento del público en general con el concurso popular.
R. F. La rosaleda es un espacio vivo que combina valor histórico, botánico y social. Más allá del concurso, es un lugar abierto a la ciudadanía que contribuye a la educación ambiental y al disfrute del paisaje urbano. Mantener este legado y adaptarlo a los retos actuales, como la sostenibilidad o el cambio climático, es una de nuestras prioridades.

