Nada menos que 72 páginas se extiende el informe policial que acaba de dar por cerrada la muerte del luchador profesional Hulk Hogan. Terry Gene Bollea, nombre real de la leyenda de la lucha libre, falleció de un infarto el 24 de julio de 2025, a los 71 años, en su casa de Clearwater, Florida. A poco de cumplirse el año de su muerte, el Departamento de Policía de Clearwater publicaba el pasado viernes 5 de junio en su página web un comunicado que descarta cualquier delito relacionado con aquel episodio y que concluye que la muerte fue “natural asistida”.
Según el informe que recoge la investigación policial sobre todo lo acontecido ese día, eran aproximadamente las 10.21 de la mañana de aquel 24 de julio cuando la policía recibió el aviso de una emergencia médica en el domicilio de Hogan. Al llegar a la dirección facilitada, el agente que firma el atestado declara que tanto bomberos como paramédicos estaban ya en el lugar, y que estos últimos se encontraban realizando técnicas de reanimación a Bollea —como se refieren a Hogan durante todo el informe—. Explica, además, que este “yacía boca arriba en el suelo del salón, entre un sillón reclinable y el televisor” y que más tarde fue trasladado al Morton Plant Hospital, donde se certificó su muerte a las 11.17 horas de aquel día.
“El señor Bollea estaba pálido y no observé ningún signo de vida. La vivienda parecía muy cuidada, limpia y ordenada. Junto a la habitación estaba la cocina-comedor, donde se encontraban la auxiliar de atención domiciliaria Dana Swinton y el terapeuta ocupacional Justin McCamey. Hablé brevemente con ellos y me informaron de que estaban presentes cuando el señor Bollea dejó de responder”, continúa el testimonio del policía, que grabó todo lo que veía con la cámara de su uniforme. En el “resumen del diálogo” que mantuvo con los dos trabajadores sanitarios, el agente explica que Swinton le dijo que ambos se encontraban en el domicilio en el momento de los hechos junto con la esposa de Hogan, Sky Daily. Preguntados ambos por lo que había pasado exactamente, McCamey afirma: “Bueno… estamos intentando no decir mucho delante de ella [se refiere a la esposa], pero él está en muy mal estado. Sabíamos que esto iba a pasar (…). El pecho no se movía. No conseguíamos despertarlo”. Sobre si alguien vio cómo sufría un paro cardíaco, el terapeuta asegura: “No, simplemente… dejó de respirar”.
Respecto a Swinton, la auxiliar, quien afirmó haber llegado al domicilio a las siete de la mañana —McCamey, que solo llevaba allí unos minutos cuando comenzó la crisis, estaba en la casa desde las 9.30, aproximadamente—, afirma que Hogan “no estaba tan animado como el sábado y el domingo cuando lo tuve yo, pero esta mañana todavía hablaba, un poco bajo, un poco entre dientes”. Y continúa: “Le senté en la silla [en un momento entre las 8.30 y las 8.45], se comió un poco de yogur, estaba bien. Llegó así, dormido, pero respiraba. Él [McCamey] fue al baño, y cuando salió del baño intentó tomarle el pulso”. “Para cuando vino a tomarle las constantes vitales —asegura la auxiliar— no tenía pulso”, y señala este momento sobre las 9.40. Tras esto, comenzaron a practicarle la reanimación cardiopulmonar hasta que llegaron los servicios médicos y los bomberos.
Según el terapeuta, que llevaba dos semanas tratando a Hogan a domicilio —esa era su segunda visita— la salud del luchador era muy delicada. Como recoge el informe, explicó además a la policía que Hogan se había sometido a una intervención quirúrgica en el cuello, durante la cual se le había seccionado el nervio frénico y hecho del que era conocedor —como de todo lo que tenía que ver con la salud de su paciente— por la información proporcionada en su tablet de empresa.
Aunque medía casi dos metros y pesaba 130 kilos, la realidad es que se había sometido a entre 20 y 30 operaciones diversas de rodilla, cadera y espalda a lo largo de los años. Semanas antes de su muerte, su esposa tuvo incluso que negar ante la prensa que el exluchador estuviera en coma, afirmando que se estaba recuperando y que su corazón estaba “fuerte”. Como él mismo contó en 2009 a Rolling Stone, la brutalidad del ejercicio físico acabó pasándole factura: “Tengo el coxis doblado de caerme de culo 400 veces al año, dos veces los sábados, dos veces los domingos. Mi espalda tiene todo tipo de problemas. Estoy lisiado. Se me duermen las piernas, se me duermen las manos, se me duermen los antebrazos. También el cuello. Tengo artritis y escoliosis. Mido un metro y noventa y cinco, cuando solía medir dos metros y cinco centímetros”, dijo entonces.

Como determina el informe de la autopsia privada (realizada el 16 de agosto de 2025) que se incluye en el comunicado emitido por la policía de Clearwater, Hogan murió “exclusivamente a causa de una enfermedad natural concluyente, sin contribuciones traumáticas o toxicológicas terminales razonables. Por lo tanto, la forma de muerte también es natural”. El informe policial concluye ahora: “Tras una revisión exhaustiva de las declaraciones, los historiales médicos, las grabaciones de las cámaras de vigilancia de la residencia y una inspección visual del cuerpo del señor Bollea, no se ha encontrado evidencia que indique que la muerte de Terry Bollea haya sido otra cosa que natural”. Y afirma: “Durante el transcurso de la investigación, no se ha encontrado evidencia que indique ningún delito relacionado con su muerte. Este caso se dará por cerrado y se considerará resuelto, sin que exista ningún delito”.
Tras el fallecimiento del 12 veces campeón mundial de lucha libre, su primogénita Brooke, fruto de la relación del luchador con su primera esposa, Linda Hogan, comunicó que no participaría del testamento de su padre y se mantendría completamente al margen de los procedimientos legales relacionados con el testamento de la estrella de la lucha estadounidense. Fuentes cercanas a la joven explicaron entonces a TMZ que su decisión era muy anterior al fallecimiento de su padre y se remonta al año 2023, cuando pidió que la eliminaran del testamento porque no confiaba en las personas que rodeaban al luchador en aquel momento y no quería quedar atrapada en una batalla financiera cuando él falleciera. En septiembre de 2025, se supo que finalmente solo habrá un beneficiario de la fortuna de Hulk Hogan: su hijo Nick, quien, designado como representante copersonal del patrimonio de su padre, heredará una fortuna valorada en casi cinco millones de dólares.
En sus últimos años, Hogan, figura polémica a raíz de su divorcio de Linda Hogan y tras ser retirado del Hall de la Fama de los luchadores de wrestling por comentarios racistas durante un encuentro sexual destapado por la filtración de un vídeo íntimo, acabó uniéndose al movimiento trumpista MAGA. “Hulk Hogan siempre fue MAGA. Fuerte, duro, inteligente, pero con el corazón más grande”, dijo el presidente Donald Trump sobre el luchador cuando se conoció su fallecimiento.

