
El actor James Handy, que apareció en películas como Jumanji y Top Gun: Maverick, fue asesinado el pasado 3 de junio a sus 81 años. El hijo de la novia del intérprete fue acusado de apuñalarlo en el pecho en la casa en California donde residía la familia, tras confesar él mismo en una llamada al 911 que había cometido el crimen. Identificado como Michael Gledhill, de 44 años, fue trasladado a la cárcel y le impusieron una fianza de dos millones de dólares. Desde entonces permanecía en prisión a la espera de un juicio, pero este lunes un juez de Los Ángeles dictaminó que el acusado no es mentalmente competente para enfrentar un proceso penal, según informan medios estadounidenses.
Durante la audiencia para evaluar las capacidades mentales de Gledhill, a la que el acusado no asistió, la jueza del Tribunal Superior de la ciudad californiana declaró que es incapaz de comprender el caso de asesinato en su contra y que no puede asistir racionalmente a su abogado en su propia defensa. Además, ordenó que se le administrara medicación. “En este momento no está en condiciones de ser juzgado”, dijo la jueza. “Se le ha recetado medicación psicotrópica y puede administrársele mediante inyección según lo considere oportuno el psiquiatra”, sentenció.
Además, el tribunal determinó que Gledhill no es capaz de tomar decisiones adecuadas sobre su medicación y firmó una orden en la que se indica que podría ser medicado involuntariamente durante un año, basándose en la evaluación de un psiquiatra que determina que su salud mental mejoraría considerablemente con los medicamentos adecuados, según informó Associated Press.
El fallo no determina la culpabilidad o inocencia de Gleghill, según manifestó su equipo de defensa en un comunicado a The Times. Pero “el tratamiento y los esfuerzos de rehabilitación tendrán prioridad sobre los procedimientos judiciales penales”, aseguraron los defensores públicos del condado de Los Ángeles. “Si bien las acusaciones en este caso siguen siendo sumamente graves, el proceso legal debe continuar de manera justa y conforme a las garantías constitucionales”, aseguran en el comunicado. “Nada de lo que dictaminó el tribunal respecto a la capacidad mental disminuye la gravedad de la pérdida ni el dolor que sienten quienes conocieron y amaron al señor Handy”. La próxima audiencia está programada para el 14 de julio.
“Esta no es la forma en que debería terminar la vida de nadie, apuñalado en el pecho y abandonado en el patio delantero de una casa”, dijo el fiscal de distrito en un comunicado que recoge People. “La víctima, James Handy, merecía vivir sus últimos años disfrutando de lo que con tanto esfuerzo había trabajado y disfrutándolo junto a quienes amaba y apreciaba”. Unos días después de su muerte, la oficina forense del condado de Los Ángeles hacía pública la autopsia del intérprete, que confirmaba que murió como resultado de una puñalada en el torso y la compresión del cuello. La forma de muerte se consideró homicidio.
El pasado 3 de junio, sobre las 9.30, la policía de Los Ángeles encontró a Handy tirado en el jardín delantero de su casa con una puñalada. Le trasladaron al hospital y allí fue declarado muerto. Fue el propio Gredhill quien llamó al servicio de emergencias para avisar de su muerte. “Soy el hijo del hombre, acabo de matar al hombre del pecado”, dijo en la llamada. El acusado residía en la casa de Handy junto a su madre y la novia del actor, Wendy Gledhill.

