
A finales de 2016, el director Kenneth Branagh reunió en Londres a Willem Dafoe, Michelle Pfeiffer, Penélope Cruz y Johnny Depp, entre otras estrellas, y los subió a bordo del Orient Express para rodar su versión de Asesinato en el Orient Express. Solo que el tren no era un tren de verdad, sino un set de rodaje construido específicamente para la adaptación cinematográfica de la novela de Agatha Christie. Pasa lo contrario con el British Pullman, el lujoso tren que hace el recorrido de la capital británica a la ciudad balneario de Bath: parece el escenario de una película, pero no lo es. El tren ha abierto en mayo las puertas de su nuevo vagón, Celia, diseñado por director Baz Luhrmann y la diseñadora de vestuario cuatro veces ganadora del Oscar Catherine Martin.

