
De niña, Camila Morrone (Los Ángeles, 28 años) se extrañaba cuando oía a su madre y a su padre discutir y repetir una y otra vez las mismas frases en el salón de su casa. Más tarde entendió que la profesión de sus progenitores —ambos actores— exigía muchas horas de preparación repasando frases, ensayando guiones y acudiendo a pruebas que no siempre tenían el resultado esperado. La actriz ha contado que llegó a sentir cierto rechazo en su adolescencia por el mundo de la interpretación, aunque en el fondo sabía que ese era también su camino a seguir.

