En el momento en el que vivimos una experiencia, el cerebro registra el acontecimiento según lo que recibe a través de los sentidos. Pero la memoria humana no guarda el suceso como una copia fiel de lo sucedido, sino que funciona como una reconstrucción muy subjetiva. Al evocar de nuevo un recuerdo del pasado, el cerebro lo reconstruye a través de fragmentos de imágenes, emociones y nuestra propia interpretación de los hechos, transformados además por el paso del tiempo, para crear una nueva versión de lo ocurrido.



