
Hay que tener mucha fe en alguien para permitirle parar Times Square por unas horas, hacer un desfile y comprar la mitad de las pantallas publicitarias. Luca de Meo, el CEO de Kering, la tiene en Demna, el actual director creativo de su marca insignia, Gucci. El directivo presentó el mes pasado un plan estratégico para remontar las ventas del holding, también dueño, entre otros, de Bottega Veneta, Saint Laurent y Balenciaga. Un plan que los medios han llamado Reconkering (reconquista) y que se basa en poner el foco en los accesorios, las experiencias premium, el entretenimiento y, por supuesto, en Gucci, que representa un 40% de las ventas totales del grupo. Escoger Nueva York para el primer crucero de la era Demna tampoco es casual. Con China, la que hasta ahora fue la gallina de los huevos de oro para el sector, virando hacia el consumo de sus propias firmas, Estados Unidos se postula como el nuevo mercado emergente del lujo de nuevo, como lo fue en los años ochenta; el único que en estos años no ha reducido su facturación en este mercado. De ahí que antes de Gucci, Dior escogiera Los Ángeles para desfilar hace unos días, Vuitton presente su propuesta en Nueva York esta misma semana y Hermès haya elegido Los Ángeles para hacer lo propio el próximo mes.

