Desde 1957 hasta principios de los ochenta, Georges Lukomski acompañó discretamente a la familia real monegasca, convirtiéndose así en el primer fotógrafo permanente de la Casa Grimaldi. Casi 70 años después de convertirse en uno más en el día a día de palacio, la Casa Grimaldi se ha despedido del profesional de la imagen, fallecido hace unos días a los 94 años. Este martes 19 de mayo se celebró el funeral en su memoria en la catedral de Mónaco, y entre los presentes estaba el príncipe Alberto, quien fue uno de los protagonistas habituales de aquellos primeros retratos en familia.
Para homenajear al que fuera fotógrafo oficial durante casi tres décadas, las redes sociales de los Grimaldi han compartido imágenes inéditas. “Deja una importante colección de fotografías, conservadas por el archivo del palacio, reflejando un ojo profesional, pero también un testimonio íntimo de la historia del Principado y de la familia real”, escriben en Instagram, donde acumulan 245.000 seguidores, junto a un carrusel de instantáneas del pasado.
Comenzó a trabajar para la casa real de Mónaco un año después de la boda de Grace Kelly y Raniero de Mónaco, dos días de celebración, el 18 y 19 de abril de 1956. El 23 de enero de 1957, el matrimonio daba la bienvenida a su primera hija, Carolina; el 14 de marzo de 1958, nacía Alberto; y el 1 de febrero de 1965, Estefanía. Así que Lukomski vivió junto a ellos cada momento importante en la vida de los pequeños de la familia.
La primera de las imágenes inéditas con la que abren su archivo personal muestra a la familia al completo: Grace Kelly y Carolina sentadas en una butaca; Raniero y Alberto observando los primeros pasos de Estefanía. La segunda de ellas avanza unos años en el tiempo: aparecen los cinco en un jardín, sentados en sillas… De nuevo, la más pequeña de las hijas del matrimonio es la protagonista del momento, acaparando la atención de sus seres queridos.
Ocho imágenes que recuperan momentos familiares ocurridos lejos del foco, cuando nadie les observaba, y que también muestran lugares recónditos del palacio de Mónaco. En la tercera de las imágenes, regresan al pasado con el nacimiento de Estefanía, que está en los brazos de su madre, mientras Alberto le toca suavemente la cabeza; a continuación, otra de ellos en un coche, conducido por el actual príncipe del pequeño país.

Una de las más especiales del carrusel es la que muestra a los tres hijos del matrimonio y a la actriz reconvertida en princesa leyendo un cuento a una recién nacida Estefanía. Hasta su muerte en un accidente de coche el 14 de septiembre de 1982, una de las prioridades de la protagonista de La ventana indiscreta (1954) fue dedicar el máximo de tiempo a sus vástagos.
Le sigue una fotografía de un joven Alberto sentado encima de su padre, Raniero de Mónaco: pasado y presente de un pequeño Principado que vivía entonces una época dorada. “Mis padres eran personas excepcionales. Nos criaron a mí y a mis hermanas con amor”, afirmó el príncipe en una entrevista con Oggi. La publicación termina con una fotografía del actual jefe de la Casa Grimaldi de pequeño, vestido de traje militar y saludando a los ciudadanos desde el balcón del palacio real.

