Un leve tintineo anticipa la llegada de Eugenia Martínez de Irujo (Madrid, 58 años), vestida con un conjunto blanco salpicado de lentejuelas bordadas y diminutos cascabeles. Es una de las propuestas de Felicità, el nombre de la línea que ha creado junto a la firma francesa Antik Batik. Las 22 piezas de esta colección cápsula presentan como hilo conductor los dibujos florales de la duquesa de Montoro, plasmados en forma de bordados en vestidos, blusones y hasta en un chaleco inspirado en “el típico traje de corto” utilizado para montar en Andalucía y que conecta con su madre, la recordada duquesa de Alba, de quien este año se conmemora el centenario de su nacimiento. “Gabriella [Cortese, fundadora y directora creativa de Antik Batik] me dijo que quería también un toque del sur, y por eso están representados los volantes y en las faldas de rayas hay una enagüilla de puntilla”, explica Martínez de Irujo sobre las prendas.
Sentada en uno de los fabulosos espacios de la casa-taller del decorador Lorenzo Castillo (el lugar escogido para desvelar a la prensa su nuevo proyecto), asegura que su pasión por la pintura siempre estuvo ahí: “Siempre he pintado, desde pequeña me gustaba, además de ver a mi madre y demás”, rememora Martínez de Irujo. “Respeto tanto a los artistas que jamás he pensado en dedicarme a ello”, matiza quien se crió entre las obras de grandes maestros, de Goya a Velázquez, Tiziano o Rubens, por citar algunos de los nombres que cuelgan en las paredes de las residencias palaciegas de la Casa de Alba. “Durante el confinamiento, retomé la pintura con mucha fuerza y a raíz de una exposición que después hice a beneficio de la Fundación Querer me empezaron a surgir un montón de cosas”, explica. Con Antik Batik se adentra en el mundo de la moda con una firma muy próxima a su forma de ser: “Es una marca que siempre me ha inspirado libertad. Es desenfadada, nada encorsetada. No va nada conmigo ni la ostentación ni las pretensiones”, sentencia.
Pregunta. La Casa de Alba ha tenido históricamente un nexo destacable con la moda, prueba de ello es la exposición que en 2023 albergó el Palacio de Liria titulada La moda en la casa de Alba. ¿Hay alguna pieza especialmente significativa en su armario?
Respuesta. Precisamente, todos los vestidos de mi madre que están ahora en la exposición [se refiere a la muestra Cayetana. Grande de España, organizada en el sevillano Palacio de las Dueñas con motivo del centenario del nacimiento de la duquesa de Alba], que alguno también estuvo en la exposición de Liria sobre moda, los tengo yo.
P. ¿Y se usan?
R. No. Aparte, soy muy pequeñita, más que mi madre, los tendría que arreglar. Alguno me he arreglado, pero así los más hippies [risas], una especie de caftán. Alguno largo me arreglaré, pero cuando pase la exposición, porque luego viene a Madrid.

P. ¿Cuándo viene a Madrid?
R. Se desmonta en agosto la de Sevilla y se hará el montaje aquí en septiembre. Yo creo que al final de septiembre estará aquí.
P. ¿Será en el Palacio de Liria?
R. Sí, pero no será exactamente igual que allí [en Sevilla], sino con otros conceptos, resaltando más lo que fue la restauración del Palacio, que es muy interesante, con los planos, cómo quedó…
P. En esta exposición ha ejercido de comisaria junto a Cristina Carrillo de Albornoz. ¿Ha encontrado alguna curiosidad inesperada en el archivo?
R. Hay miles de álbumes y sumergirme ahí ha sido maravilloso. Sí había visto muchas fotos, pero tal extensión de álbumes de fotos, de cuando mamá era pequeña con mi abuelo, los documentales tan antiguos… me ha fascinado. También sabía que había correspondencia con Jackie Kennedy, pero tener la carta original en la mano y ver lo cariñosa que ella le escribía a mamá me ha emocionado muchísimo.
P. Me gustaría preguntarle por dos noticias recientes.
R. Uy, miedo me dan las noticias [risas].
P. Con escasos días de diferencia, se ha desvelado que la denominada “tiara rusa”, que perteneció a su madre hace años, se ha vendido en Estados Unidos por casi dos millones de euros, y, por otro lado, un renoir que también fue de la duquesa de Alba hasta hace unos años ha sido adquirido recientemente por un comprador español desconocido. ¿Qué siente cuando estas piezas, que forman parte de la historia de su familia, pasan a otras manos?
R. Me da muchísima pena, solo te puedo decir eso, porque yo soy muy sentimental para esas cosas y cualquier tontería, ya no te digo que sea una tiara o un renoir, pero cualquier tontería que haya pertenecido a mi madre, a mi abuelo, a mi padre… lo guardo todo como oro en paño. Por ejemplo, los libros que me leía mi padre de pequeña los tengo preservados, no te puedes ni imaginar. Cualquier cosa así, que de repente se va, me da pena, la verdad.
P. Todos conocemos el lado público de Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba, pero como hija, ¿cómo fue su relación con ella?
R. Muy buena, nos parecíamos bastante; entonces, en la adolescencia chocábamos, lo típico y lo normal, vaya. Luego era una mujer muy carismática, tremendamente vital, con una fuerza y una personalidad arrolladora. Lo que siempre me ha impresionado es lo que la quería la gente. Yo siempre digo que la herencia más bonita que me ha dejado es el cariño de todo el mundo que viene, me para y me habla de mi madre.

P. Ha diseñado joyas, vajillas y ahora esta colección. ¿Hay algo que le apetezca hacer que todavía no le hayan propuesto?
R. Tengo otra cosa ahora, pero hasta octubre no se puede adelantar. Y también me gusta mucho la decoración, las cosas de casa, por ejemplo, hacer algo con almohadones, colchas…
P. Ha contado que la naturaleza le inspira mucho a la hora de pintar. Además, está muy concienciada con los derechos de los animales. En sus redes sociales —en Instagram acumula 385.000 seguidores— se posiciona mucho con este tema.
R. Me encanta fomentar la adopción de los perros y todo lo que sea ayudar. Todos mis perros son rescatados, adoptados; todos mis burros, todos los animales que tengo en el campo. Y no podría vivir sin ellos, la verdad.
P. ¿Cuántos animales tiene?
R. En Madrid tengo cinco perros, el resto está en el campo y otro en Ibiza junto a cinco gatos. También tengo cerditos, que me encantan, dos cabritas, dos ponis…
P. ¿De dónde le viene esa conexión con los animales?
R. Por mi madre, yo creo. Me he criado entre perros, loros, gatos y de todo.
P. Es una gran defensora de los derechos de los animales, pero en su familia hay cierto vínculo con el mundo taurino, aunque usted en muchas ocasiones ha dicho que lleva años sin ir a corridas de toros.
R. No quiero hablar de esto, yo he evolucionado de otra manera, solo puedo decir eso.

