Las concentraciones de la selección francesa de fútbol trascienden al deporte. Las estrellas de los Bleus captan ya la atención casi a partes iguales por su forma de vestir que por sus altas probabilidades de levantar la Copa del Mundo. Experimentan con siluetas y referencias poco convencionales: Jules Koundé viste un pantalón hakama de inspiración japonesa fusionado con una sudadera cropped más técnica, Michael Olise farda de un gorro extravagante y chaqueta oversize y Hugo Ekitiké combina un jersey de punto con las mangas exageradamente anchas con un pantalón de cuero, un cinturón con la hebilla rimbombante y un bolso grande con los tacos de fútbol por fuera.
Las redes sociales, medios de comunicación e influencers están expectantes a las llegadas de los jugadores a Clairefontaine, donde se concentran. Los vídeos de estos paseos luciendo outfits superan los millones de visualizaciones. Revistas francesas como Paris Select ven en sus concentraciones una de las pasarelas de moda más influyentes del mundo. “Es justo. Tienen más influencia que cualquier desfile al uso”, valora Ana Sotillo, estilista especializada en moda masculina y que ha trabajado con futbolistas como Lamine Yamal o Héctor Bellerín.
Cada convocatoria nacional es un despliegue de alta costura, ropa urbana, siluetas amplias, athleisure —fusionar ropa deportiva con la más sobria— y accesorios de impacto. Los outfits varían de lo más llamativo a lo más moderado, pero siempre existe vocación performativa. Kylian Mbappé puede lucir una sobrecamisa de textura suave, bolso y un pantalón de tono sobrio y Konaté vestir un traje negro a cuadros con una sudadera verde fosforito a modo de máscara para ocultar toda su cara. Chevalier, Thuram, Dembélé o Camavinga también suelen ser de los más sorprendentes. “Es una forma de expresión, se nota que se divierten. La moda también es juego y no hay que tomarla demasiado en serio”, valora Pablo Alzaga, director creativo y cofundador de Matinal FC.
Jules Koundé es el epicentro de este fenómeno colectivo. “Es uno de los deportistas con más estilo del mundo. Konaté quiere el trono, pero todos sabemos quién es el jefe”, reconoció Aurélien Tchouaméni a AFP sobre sus compañeros de selección. El lateral del FC Barcelona ya ha desfilado para Louis Vuitton, Jacquemus o Kenzo. Su atrevimiento ha servido para cuestionar los estereotipos tradicionales de la ropa masculina y trasladar la pasarela al fútbol de élite. “Es muy positivo que se vistan diferente a la media. Influencian a que el público general sienta la libertad de vestirse como le dé la gana”, reivindica Sotillo.
Cada vez más jugadores profesionales en todo el mundo se atreven a explorar su estilo. “Me parece divertido comparar cada país como conjunto, porque te da mucho contexto sobre la cultura de moda de cada uno de ellos. Alemania, por ejemplo, suele tener nivelazo”, cree Alzaga. “La relación del fútbol con el diseño, arte, música o moda es más fuerte en 2026. Ya no es necesario pisar un estadio para que te interese el fútbol”, aporta.
La tendencia recuerda a los tunnel fits de la NBA. En ellos, los medios de comunicación graban la llegada de los jugadores al estadio antes de los partidos. Los deportistas lucen sus mejores prendas y muestran su marca personal e identidad en la previa. Vestirse diferente a la media es ya un plusvalor en el mercado deportivo. “La personalidad vende entradas y todas las facetas que muestren los jugadores más allá de su talento y rendimiento deportivo siempre suman”, apunta Alzaga. “La gente te sigue por la imagen que das. Quieren gustar y que conecten con ellos”, remata Sotillo.

