
El lunes, Mark Zuckerberg acudió por primera vez a la gala del Met. Aunque el director ejecutivo de Meta no posó en la alfombra roja y acudió directamente a la cena —donde probablemente se sentó en la mesa de Anna Wintour, anfitriona del evento—, su look no pasó desapercibido. Lució un esmoquin clásico de Prada, nada extravagante pero alejado de su fidelidad de antaño a los vaqueros y la camiseta de algodón. Esta elección ha dado pie a la periodista de The New York Times Vanessa Friedman a hablar de su Met-amorfosis, un juego de palabras que alude a su transformación estilística, que Friedman atribuye al éxito de las gafas inteligentes comercializadas por Meta. Desde luego, como afirma la periodista, un esmoquin de Prada nunca es un esmoquin sin más, por muy ortodoxo que sea. Pero ya hay quien ha empezado a alertar de que el verdadero protagonista del look no era el traje, sino el reloj que Zuckerberg llevaba en la muñeca.

