
Parece que a Nicole Kidman (Hawái, 58 años) el mundo de los vivos se le ha quedado pequeño. La actriz, que durante sus más de 40 años de carrera ha atesorado el reconocimiento de la industria, del público y, entre otros premios, un Oscar de la Academia por su trabajo en Las horas (2002), no tiene previsto dejar la actuación. Pero quizás sí complementarla con una nueva profesión: la de doula de la muerte, como se conoce en EE UU a las personas que pasan con enfermos terminales los últimos días de su vida. Así lo ha hecho saber ella misma durante una charla celebrada el pasado sábado 11 de abril en el War Memorial Gym de la Universidad de San Francisco, en la que ha conversado con la periodista Vicky Nguyen durante un ciclo de conferencias.
En su intervención, Kidman ha compartido con los asistentes, según ha publicado San Francisco Chronicle, que está formándose para ser acompañante de personas que se encuentran en el proceso de morir, y ha asegurado que la idea se le ocurrió cuando su madre, Janelle Ann Kidman, falleció a los 84 años, en septiembre de 2024. “Puede sonar un poco extraño”, ha reconocido la actriz de Babygirl sobre su próxima ocupación, antes de explicar que: “Mientras mi madre agonizaba, se sentía sola, y la familia solo podía brindarle lo que podía”.
La intérprete, que el pasado mes de septiembre anunció su separación del músico Keith Urban después de 19 años casados y con dos hijas en común, Sunday Rose (17 años) y Faith Margaret (15), ha continuado explicando las circunstancias que vivió durante los últimos días de su madre y que la llevaron a pensar en las doulas: “Entre mi hermana y yo tenemos tantos hijos, nuestras carreras y nuestro trabajo, y queríamos cuidarla porque mi padre ya no estaba en este mundo. Fue entonces cuando pensé: ‘Ojalá hubiera gente en el mundo que estuviera ahí para sentarse imparcialmente y solo para brindar consuelo y cuidado”.
Kidman hizo público el fallecimiento de su progenitora a través de un comunicado que leyó en voz alta Halina Reijn, directora de Babygirl, en el festival de Cine de Venecia, del que la actriz tuvo que marcharse antes de tiempo, precisamente por su pérdida. Lo que habría sido el discurso de aceptación del premio a mejor actriz por la mencionada película acabó siendo una confesión sobre cómo Kidman había ido hasta Venecia para enterarse “poco después de que mi hermosa y valiente madre, Janelle Ann Kidman, acababa de fallecer”. En el improvisado discurso leído por Reijn, su protagonista escribió: “Estoy en shock y tengo que ir con mi familia, pero este premio es para ella. Ella me formó, me guió y me hizo ser quien soy. Estoy inmensamente agradecida de poder mencionar su nombre a través de Halina”. En el mismo texto, acababa diciendo: “El choque entre la vida y el arte es desgarrador, y tengo el corazón roto”. Un mes después, la actriz de Eyes Wide Shut habló en una entrevista para GQ de cómo seguía sufriendo por el fallecimiento de sus padres —su padre murió en 2014, tras sufrir una caída en Singapur—. “Así es la vida, uf. Definitivamente es un viaje. Y te das cuenta a medida que envejeces”, dijo para luego añadir: “Es despertarse a las 3 de la mañana llorando y jadeando”.
Ahora, Kidman ha decidido acompañar a otros en su despedida, como doula de muerte. Sobre esto, ha asegurado en San Francisco: “Forma parte de mi desarrollo y es una de las cosas que voy a aprender.”

