
Enrique de Inglaterra aterriza este lunes en Londres. Y lo hace solo. De momento. Lo que parecía ser una visita histórica, con el regreso de Meghan Markle y sus dos hijos, Archie y Lilibet, al Reino Unido cuatro años después, ha acabado convirtiéndose en una fuente de problemas, tensión y reproches cruzados. La tensión familiar existente entre el duque de Sussex y su padre, el rey Carlos III, parecía haber desaparecido, sobre todo después de la reunión que mantuvieron el pasado mes de septiembre. Pero los últimos acontecimientos han avivado una disputa que parece no tener fin: le han vuelto a rechazar su petición de protección para él y su familia durante el viaje.

