
Un lujoso chalet en una estación de esquí austriaca que cuesta unos 2.300 euros la noche. Ese es el paradero de Sarah Ferguson, que este jueves 16 de abril ha sido vista por primera vez en siete meses —la primera vez en lo que va de 2026—. The Sun ha conseguido en exclusiva las fotos que muestran a la exduquesa de York, de 66 años, con gorra y gafas, entrando en un vehículo con los cristales tintados. “Fergie [apodo por el que se conoce a Feguson] ha mantenido un perfil increíblemente bajo mientras estaba en lo alto de los Alpes. No se la ha visto en mucho tiempo y claramente ha querido que siga siendo así. La ropa que eligió cuando salió fue cuidadosamente seleccionada para evitar ser reconocida”, ha declarado una fuente sin identificar al medio británico.
La reaparición de la exmujer de Andrés Mountbatten-Windsor se produce mientras aumenta la presión sobre ella para que testifique ante el Congreso de Estados Unidos por sus vínculos personales y comerciales con Jeffrey Epstein. Estos vínculos, probados en antiguos intercambios de mensajes entre la exduquesa y el fallecido pederasta que salieron a la luz en septiembre de 2025, son los que la han mantenido alejada de la vida pública, sumida en una gran crisis reputacional. “La zona es absolutamente preciosa y suele ser muy tranquila, por lo que es el lugar perfecto para que una figura pública como ella pase desapercibida”, destaca la mencionada fuente al medio británico.
La última vez que se vio oficialmente a Ferguson en público fue cuando asistió al funeral de la duquesa de Kent en la catedral de Westminster el 16 de septiembre del año pasado. Una semana después, fue fotografiada saliendo de su casa en Windsor y no se le había vuelto a ver. La prensa británica asegura que abandonó Royal Lodge —la que ha sido su casa durante décadas— a principios de febrero, dos semanas antes de que Andrés fuera arrestado bajo sospecha de mala conducta en un cargo público, en relación también con su amistad con Epstein. Más tarde, fue puesto en libertad sin cargos, mientras se lleva a cabo una investigación y ha negado haber cometido irregularidad alguna.
Mientras Ferguson sigue sin responder a la petición de políticos estadounidenses para que testifique ante su Congreso, seis empresas vinculadas a ella, incluida la organización benéfica Sarah’s Trust, han cerrado sus puertas para evitar que les salpique la polémica que han desatado los archivos personales del pederasta convicto. Entre los millones de páginas de documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, apareció correspondencia entre Ferguson y Epstein, fechada después de que ella afirmara haber cortado todo contacto con él, lo que ha supuesto un fortísimo golpe a su credibilidad.
En consecuencia, la exduquesa fue despojada de su título real el año pasado, junto con Andrés, que dejó de ser príncipe en octubre de 2025, a petición de su hermano mayor, el rey Carlos III. Además, el mes pasado a Ferguson también le retiraron el título de ciudadana honoraria de la ciudad de York, después de que los concejales votaran por unanimidad a favor de su retirada.
“Los archivos de Epstein han sido un golpe durísimo y Sarah no ha querido que nadie la vea. Prácticamente se ha escondido y no puede afrontar lo que está pasando”, ha dicho la fuente con la que ha hablado The Sun. “Ha estado dejando pistas falsas para impedir que la gente la siga, y muy pocas personas estaban al tanto del secreto. Si bien sabe que el escándalo no va a desaparecer, en la práctica prefiere ignorarlo y ha decidido esconderse el mayor tiempo posible”, ha añadido.

