
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado la tarde de este jueves la muerte de uno de los dos soldados de la Guardia Nacional de Virginia Occidental tiroteados en Washington el miércoles. Sarah Beckstorm, de 20 años, falleció por sus graves heridas tras recibir disparos en el pecho y la cabeza. “Acaba de fallecer. Ya no está con nosotros. Nos está mirando desde arriba ahora mismo”, aseguró el presidente durante su discurso con motivo de Acción de Gracias.
El padre de Beckstorm ya había anticipado su pronóstico negativo. “La estoy tomando de la mano ahora mismo”, dijo. “Tiene una herida mortal. No va a ser una recuperación”, avanzó en declaraciones a The New York Times.
Rahmanullah Lakanwal, un hombre de 29 nacido en Afganistán, es el autor del ataque contra varios miembros de la Guardia Nacional junto a una estación de metro en la capital estadounidense, muy próxima a La Casa Blanca. Fue detenido en seguida por la policía tras resultar herido en un intercambio de disparos con otros miembros de la Guardia Nacional que estaban por la zona. El ciudadano afgano hirió a Beckman y a su compañero, Andrew Wolfe, de 24 años, quien permanece hospitalizado tras superar una cirugía de urgencia.
Se espera que las autoridades presenten cargos de homicidio de primer grado, junto a otros cargos por posesión de armas, contra Lakanwal. La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, aseguró este jueves en una entrevista en Fox News, que trabajará para que el arrestado cumpla cadena perpetúa, pero si alguno de los heridos fallece buscará una acusación de pena de muerte.
Lakanwal condujo desde Bellingham, una ciudad al norte de Seattle, en el noroeste del país, donde vivía junto a su mujer y sus cinco hijos, hasta Washington DC, en un viaje de más de 4.500 kilómetros con la idea en la cabeza de cometer un ataque criminal, según aseguran las autoridades.
Según la fiscal estadounidense del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, los dos Guardias Nacionales que fueron atacados apenas habían comenzado a patrullar en Washington 24 horas antes del suceso. Se habían presentado como voluntarios para que otros compañeros pudieran disfrutar de la cena de Acción de Gracias con sus familiares, según explicó la fiscal general, Pam Bondi.
El suceso ha conmocionado al país en medio de la festividad más importante de Estados Unidos, Acción de Gracias. En estas fechas, cuando más desplazamientos se producen en todo el año, las familias se reúnen en torno a la mesa para comer pavo y otras viandas. El ataque contra los agentes de la Guardia Nacional ha reabierto el debate sobre la política de inmigración y el papel de la Guardia Nacional en las ciudades.
El presidente de Estados Unidos ordenó a principio de agosto el envío de 2.600 militares de la Guardia Nacional a las calles de Washington ante lo que él calificó como una “emergencia criminal”, a pesar de que las estadísticas policiales lo contradicen. El republicano ha aprovechado el suceso para endurecer las políticas migratorias. Ha ordenado revisar todos los permisos de residencias de los 19 países calificados como de riesgo. Además, ha suspendido las renovaciones de visados de los afganos que llegaron a Estados Unidos en la operación de repatriación que se puso en marcha tras la polémica salida del ejército de Afganistán.
En un discurso difundido el pasado miércoles, Trump criminalizó a los inmigrantes, exageró las cifras de refugiados y lanzó un ataque feroz contra su antecesor, Joe Biden, por permitir la entrada de miles de afganos que arriesgaron su vida por proteger a diplomáticos y a las tropas estadounidenses durante la guerra contra los talibanes en Afganistán.

