
“Mi meta es ser la primera figura de la canción española”, escribió Rocío Jurado. Lo logró, a juzgar por los 20 millones de discos vendidos y los 150 discos de oro y 60 de platino atesorados. La seña clave de que lo consiguió es que 20 años después de su muerte —el 1 de junio de 2006, a los 61 años— ya es un mito consagrado. Pero para su primogénita y heredera universal, Rocío Carrasco (Madrid, 49 años), era, sobre todo, su madre, con todo lo que eso conllevaba.

