
Pocas personas se atreven a decirle “no” a Anna Wintour. Zohran Mamdani es una de ellas. El alcalde de Nueva York, socialista y musulmán, ha rechazado la invitación para acudir a la Gala Met, que se celebrará el próximo 4 de mayo.
Con su “no” Mamdani ha roto una tradición —los alcaldes de la ciudad han sido históricamente asistentes al evento— al mismo tiempo que ponía sobre la mesa uno de los desprecios más grandes que se recuerdan a la mujer más poderosa de la moda. “Prefiero estar centrado en que la ciudad más cara de Estados Unidos sea más asequible para sus ciudadanos”, ha explicado Mamdani, zanjando el tema sin dar muchas más explicaciones. Algunos medios han ido más allá y han publicado que el alcalde habría compartido con su equipo que la Gala Met está completamente alejada de sus intereses, sobre todo ahora que trabaja en concretar un plan para subir los impuestos a los millonarios. Es decir, de subir los impuestos a la mayoría de los invitados a este evento organizado por Vogue.
Lo cierto es que Mamdani no es el único al que la celebración de esta Gala Met, en la que Jeff Bezos y su mujer Lauren Sánchez son los principales patrocinadores y anfitriones de honor, le produce rechazo. Según publica The New York Times, la ciudad está empapelada de carteles contra la participación de los Bezos en la gran fiesta de la moda. “Boicot Gala Met”, “Gala Met, patrocinada por quienes apoyan al ICE” o “Gala Met, patrocinada por la explotación laboral” (en referencia a las condiciones de trabajo de Amazon) son algunos de los lemas de los carteles pegados por el metro y las calles de la ciudad.
Lo que tenía que ser un ambiente festivo y filantrópico —recordemos que el principal objetivo de la celebración de la Gala Met es la recaudación de fondos para el Anna Wintour Costume Institute del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York—, se está volviendo político y polémico. También un dolor de cabeza para Anna Wintour, referente cultural del Partido Demócrata. Al final, ella es la responsable de darle su primera portada a Michelle Obama, de ser consejera de Hillary Clinton, de recaudar fondos para el partido en tiempos de Biden e incluso de enfrentarse públicamente a Donald Trump. Ahora y desde que empezó a acercarse peligrosamente al matrimonio Bezos —quienes se ha rumoreado que podrían estar interesados en comprar Condé Nast, grupo editorial de Vogue— es también la diana de las críticas del sector más progresista de Estados Unidos.
La relación de Wintour y el matrimonio Bezos viene de lejos y no ha hecho más que afianzarse en los últimos años. Las lectoras de Vogue comprobaron con asombro cómo Lauren Sánchez, esposa de Jeff Bezos, protagonizaba una inesperada portada vestida de novia en junio de 2025. Miles de comentarios en las redes sociales de la revista se preguntaban qué sentido tenía poner en portada a un personaje que era “tan poco Vogue”, no solo por lo que representaba a nivel social, político y cultural, sino también por su estética, alejada de los cánones característicos de la publicación. Pocas veces una portada ha generado tanto rechazo entre sus lectoras.
Wintour, sin embargo, hizo oídos sordos a esta crisis reputacional y siguió estrechando la relación con el matrimonio. Con ellos ha paseado por las calles de París en la Semana de la Moda y a ellos los ha hecho protagonistas honoríficos de la Gala Met 2026. Una alianza que puede tener un sentido económico y estratégico, pero que se desconoce cómo podría terminar a largo plazo. A juzgar por lo que ha ocurrido en The Washington Post desde que Jeff Bezos compró la publicación —despidos masivos de plantilla, crisis financiera, cambio radical de línea editorial con la pérdida de 200.000 suscriptores y medio oficial de los intereses de Amazon— no es raro preguntarse qué sería de Vogue si los Bezos siguen siendo actores protagonistas de su historia. Una historia en la que Anna Wintour tendrá que decidir el lado en el que se quiere situar.

