“Todo el mundo tiene sus problemas personales, y este ha sido el mío”, dijo la actriz Christina Ricci (Santa Mónica, California, 46 años) en noviembre de 2022 a The Sunday Times, un mes antes de oficializar su divorcio del productor de cine James Heerdegen, de quien había conseguido una orden de alejamiento en 2021 alegando abuso físico y emocional. El fin de su matrimonio con Heerdegen, con quien se casó en 2013 y tuvo su primer hijo, Freddie, en 2014, no significó el fin de esos problemas: desde que Ricci solicitara el divorcio en julio de 2020, alegando maltrato durante el confinamiento que pasaron juntos y también antes (desde diciembre de 2019), las acusaciones y órdenes de protección cruzadas han continuado. La última de ellas se produjo hace tan solo unos días, cuando el productor solicitó la custodia de su hijo, asegurando que este le había escrito mensajes de texto describiéndole un episodio junto a su madre durante un vuelo a Canadá, el pasado 16 de junio, en el que la intérprete, según el menor, habría estado bebiendo alcohol.
Según documentos judiciales a los que ha tenido acceso la prensa estadounidense, el exmarido de la protagonista de Casper solicitó una audiencia judicial de emergencia para solicitar la custodia, que en el acuerdo de divorcio quedó asignada principalmente a Ricci. Finalmente, su petición ha sido desestimada después de que Freddie matizara su versión de lo ocurrido. Los mismos documentos indican que el 18 de junio los abogados del menor hablaron directamente con él sobre el incidente: este afirmó que había reaccionado de forma exagerada enviando esos mensajes, que el comportamiento de su madre no era como él lo había descrito y que no sentía miedo por estar bajo la custodia física principal de Ricci. La actriz, por su parte, admitió los mensajes y que Freddie se había puesto en contacto con Heerdegen, diciéndole que ella había consumido alcohol y que había utilizado “ciertas palabras” para describir la forma en que bebía y actuaba después.
Ricci ha solicitado que los documentos que contienen los mensajes de texto entre padre e hijo sean confidenciales, a lo que el tribunal ha accedido. Lo ha hecho alegando que Freddie, que tiene 11 años, ha sufrido previamente acoso escolar y que, si estos se desclasifican, podría revivir esa experiencia, poniendo en riesgo su salud mental.
La custodia urgente del menor no es lo único que su padre no ha logrado ante la corte: Heerdegen quería, además, que su exesposa se sometiera a una prueba de alcoholemia, pero de nuevo, su solicitud ha sido denegada.

Este último episodio de tensiones entre el exmatrimonio se suma a los que se han hecho públicos desde que acabaran su convivencia en el verano de la pandemia, después de meses de confinamiento en los que, según publicó la revista TMZ, el productor agredió en varias ocasiones a la artista. La actriz, que entonces tenía 41 años, contó que desde que comenzaran el encierro en el hogar familiar se sintió “atrapada en casa con un maltratador violento”. Aseguró haber sido atacada por su entonces marido en dos ocasiones durante el mes de junio, e incluso contó que este intentó evitar que llamase al teléfono de emergencias después de una discusión. Según se recogió en uno de los informes de aquella época en el que se detallaba una de las agresiones, Heerdegen le escupió y le arrojó un café y una silla en presencia de Freddie, que entonces tenía 6 años. Finalmente, y tras una intervención policial en el domicilio, a Ricci se le concedió una orden de protección de emergencia.
En enero de 2021, tras varios meses de batalla judicial, la intérprete consiguió una orden de alejamiento que impedía al productor acercarse a ella a menos de 100 metros. Heerdegen intentó lo mismo, pero en su caso la medida fue denegada. Desde abril de aquel año, la dos veces nominada al Emmy por Anatomía de Grey (2006) y Yellowjackets (2022) tiene la custodia total de Freddie, conseguida en un acuerdo de divorcio del que informó en exclusiva TMZ en diciembre de 2022. La resolución del Tribunal Superior de California de Los Ángeles falló que la expareja se repartiera las ganancias obtenidas de la venta de su propiedad en Brooklyn, Nueva York, mientras que la casa en el barrio de Woodland Hills, en Los Ángeles, sería para Ricci, además de los derechos de autor y regalías por su trabajo. En cuanto a su hijo en común, la madre asumía la matrícula de su escuela privada y cualquier gasto médico no cubierto, sin que se especificara nada sobre manutención. El exmatrimonio comparte la custodia legal y la custodia física, correspondiéndole a Ricci la custodia principal y la facultad de desempatar en asuntos como la educación, decisiones médicas importantes y la gestión diaria de la atención médica.
Por su parte, Heerdegen recibió un pago único de la actriz de 189.687 dólares (unos 167.000 euros, al cambio actual). A esto, la actriz inseparable de su papel de Miércoles en La familia Addams tuvo que sumar el coste del proceso judicial, para lo que tuvo que vender algunos de sus bolsos de Chanel, además de joyas y de otras pertenencias, como ella misma llegó a reconocer. “No puedo hablar por todos, pero me costó mucho tiempo admitir lo que estaba pasando, cómo debería llamarse. La negación es muy fuerte”, dijo Ricci en la misma entrevista a The Sunday Times, cuando estaba a punto de cerrarse el acuerdo. “Creo que es importante decir que no me siento víctima en absoluto”, aseveró al dominical británico. En octubre de 2021, antes de sellar el divorcio, Christina Ricci anunció en Instagram que se había casado con su actual marido, el peluquero y estilista Mark Hampton, con quien tiene una niña llamada Cleopatra y nacida en diciembre de ese mismo año.

