
A la cantante Chappell Roan (Misuri, 28 años) le ha costado digerir ciertos aspectos de su fama. Algunos desencuentros con los paparazzis y sus seguidores más invasivos han hecho que la estrella se queje incluso públicamente: “Tienen que verme como a una z***a cualquiera en la calle”, dijo en septiembre de 2024 en una entrevista para Rolling Stone. Fue poco después de un desagradable episodio en el que un acosador se presentó en la casa de sus padres y la siguió hasta su hotel en Nueva York: “No puedes gritarle a una z***a cualquiera que está en la acera y que no conoces. Se considera acoso callejero o piropo”, sentenció a la revista musical, a la que aseguró que había tenido que contratar un servicio de seguridad. Este fin de semana durante una estancia en São Paulo, donde la artista participó el sábado 21 de marzo en el festival Lollapalooza Brasil, esa seguridad se le ha vuelto en contra cuando una niña ha acabado llorando tras acercarse a ella. “No odio a los niños”, ha tenido que asegurar la cantante en su defensa tras el revuelo montado.
La artista se encontraba desayunando en el salón de un hotel de la ciudad brasileña cuando la pequeña, una joven fan de 11 años, se acercó a su mesa. Este gesto aparentemente inocente fue afeado momentos después por un guardia de seguridad de Roean a la madre de la menor, quien resultó ser la expareja del actor Jude Law, Catherine Harding. Ella y su hija en común con el intérprete, la pequeña Ada Law, se encontraban en São Paulo junto al marido actual de Harding, el futbolista italobrasileño Jorginho, quien fue el primero en denunciar lo ocurrido en sus redes sociales.
Según explica Jorginho (Jorge Luiz Frello Filho), centrocampista del club brasileño Flamengo, la niña, que es seguidora de Chappell Roan, únicamente se acercó a la mesa de la artista para comprobar de cerca que era ella, pero no interactuó más. El futbolista relató los hechos en su perfil de Instagram, donde acumula cinco millones de seguidores, en una storie publicada tanto en portugués como en inglés, en la que comenzaba explicando: “Hoy pasé por una situación muy desagradable con mi familia. Mi esposa [Catherine Harding, también conocida como Cat Cavelli ] está en São Paulo para el Lollapalooza Brasil. Esta mañana, mi hija se despertó muy emocionada. Incluso hizo un cartel porque estaba muy feliz de ver a un artista a la que admira mucho, o que solía admirar”. Tras detallar que se hospedaban en el mismo hotel que la cantante —a la que taguea en el texto pero no cita explícitamente—, y que habían coincidido con ella en el desayuno, el futbolista aseguró: “Simplemente pasó junto a la mesa de la cantante, la miró para confirmar que era ella, sonrió y volvió a sentarse con su madre. No dijo nada, no pidió nada”.
El relato continúa con un infeliz desenlace, en el que “un guardia de seguridad corpulento se acercó a su mesa mientras aún estaban desayunando y comenzó a hablar de manera extremadamente agresiva tanto a mi esposa como a mi hija, diciéndoles que no debían permitir que mi hija ‘faltara al respeto’ o ‘acosara’ a otras personas”. Indignado, Jorginho acaba su mensaje asegurando que la niña estaba muy afectada, “llorando mucho”, y lanzando una reflexión sobre la importancia de los seguidores, con quienes él también interactúa por su condición de deportista de élite: “He convivido con el fútbol, la exposición pública y las personas famosas durante muchos años, y entiendo perfectamente lo que son el respeto y los límites. Lo que ocurrió allí no fue eso. Simplemente era una niña admirando a alguien”, ha sentenciado en la storie.
Tras el revuelo causado por la situación —probablemente alimentado por el hecho de que la niña sea hija del actor británico—, la cantante aludida también ha usado sus redes sociales para dar su versión de lo ocurrido en el hotel de São Paulo. Roan se grabó en una storie que compartía este domingo 22 de marzo con sus 7,8 millones de seguidores en Instagram y en la que, recostada en la cama, aseguraba que ella ni siquiera reparó en la presencia de una madre y su hija y que “nadie la molestó”. La intérprete de Naked in Manhattan, que asegura en el vídeo que ese guardia de seguridad no era de su equipo personal y lamenta que la madre y la niña tuvieran que pasar por aquella situación, acaba declarando entre risas que ella no odia ”a los fans de su música” y tampoco odia “a los niños”.
Por su parte, la madre de Ada y expareja de Jude Law se ha pronunciado al respecto de este desagradable episodio este mismo domingo, también en su perfil de Instagram (159.000 seguidores). En un vídeo en el que habla a cámara asegura que no imaginó “que la situación se descontrolaría tanto”, y que, aunque sabe que “Chappell ha respondido diciendo que no era su seguridad y que ella no lo hizo”, también está segura que el guardia de seguridad no era del hotel. En cualquier caso Harding, que incide en que su hija no molestó a la cantante que, además, se encontraba en aquel momento en una zona ajardinada, según su relato, cree que esta persona que fue a reprenderla actuaba en interés de Roan, por lo que de alguna manera ella tiene una responsabilidad en lo que ocurrió. Por último, la madre de Ada acaba contando que el recital de la cantante en Lollapalooza Brasil era el regalo de cumpleaños que ella misma pidió aunque, lamenta emocionada: “No fuimos al concierto”.

