A lo largo de las últimas semanas ha habido señales de que la salud de la princesa Mette-Marit de Noruega, diagnosticada de una fibrosis pulmonar en 2018, estaba empeorando. Su marido, el príncipe heredero Haakon, anunciaba que acortaba un día su viaje oficial a Japón de esta semana, y antes ya había dicho que estaba “preocupado” por el empeoramiento del estado de salud de su esposa. La primogénita del matrimonio, la princesa Ingrid, ha regresado a Noruega desde Australia, donde estudia, para pasar más tiempo con su madre. Y Mette-Marit ha aparecido en dos actos oficiales con una mascarilla de oxígeno. Y este viernes, 5 de junio, la casa real del país escandinavo ha anunciado que Mette-Marit, de 52 años, ha sido incluida en la lista para un trasplante de pulmón.
“Como resultado de su enfermedad pulmonar crónica que pone en peligro su vida, y tras extensos exámenes médicos, Su Alteza Real la Princesa Heredera Mette-Marit ha sido incluida en la lista de espera para un trasplante de pulmón en Noruega”, informa el escueto comunicado publicado en la web de la casa real. Una nota en la que se asegura que la progresión de la enfermedad de la futura reina es “seria”.
Ayer, se pudo ver a Mette-Marit, acompañada de Haakon y la princesa Ingrid, llegando al hospital Nacional de Oslo. “A la espera de la operación, no será posible para la princesa heredera trabajar ni llevar a cabo compromisos oficiales con normalidad. Su situación de salud también tendrá implicaciones para el programa y las actividades de su alteza real el príncipe heredero, su alteza real la princesa Ingrid Alexandra y su alteza el príncipe Sverre Magnus”, añade el comunicado. Así, según informa la nota, Haakon y Mette-Marit han pospuesto la celebración de sus bodas de plata, y el futuro rey del país escandinavo “ajustará su programa para pasar más tiempo con la princesa”. En este sentido, la casa real ha informado de que, mientras espera un donante, limitará sus viajes tanto por el país como al extranjero, por lo que no asistirá a las celebraciones por el 50º aniversario de boda de los reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia, previstas para el próximo 13 de junio en Estocolmo.

Por su parte, la princesa Ingrid, de 22 años y segunda en la línea de sucesión, ha regresado a su país, donde pasará el semestre de otoño como una estudiante de intercambio en la Universidad de Oslo, donde seguirá con la licenciatura en Ciencias Sociales que estaba cursando en la Universidad de Sídney. La nota de prensa de la casa real informa, además, que el príncipe Sverre Magnus, el hijo pequeño del matrimonio (de 20 años), seguirá sus estudios en Europa —no determinan dónde— y regresará a Noruega cada vez que la situación lo requiera.
Según el comunicado, este viernes tendrá lugar una rueda de prensa a cargo de Are Holm, profesor de Medicina de la Universidad de Oslo y consultor principal y especialista respiratorio del Hospital Universitario de Oslo, Rikshospitalet, y Arnt Fiane, profesor de Medicina de la Universidad de Oslo y cirujano cardiotorácico y jefe del programa de trasplante de corazón y pulmón del mismo centro hospitalario, para responder las preguntas de los medios de comunicación. Según recoge la agencia Reuters, el primer ministro noruego, Jonas Gahr Stoere, ha elogiado a la princesa heredera por ser abierta sobre su enfermedad y ha dicho que esto podría ayudar a otros que sufren de problemas similares.
El pasado 26 de mayo, tras la entrega de un premio en Oslo, el heredero al trono admitió sentirse “preocupado” por su esposa, admitiendo que su situación había empeorado: “La princesa está muy enferma y pienso que últimamente está un poco peor, así que estoy preocupado por su salud. Usa oxígeno en el día a día y eso ayuda algo”, declaró. Fue el pasado mes de diciembre cuando la casa real noruega informó de la cada vez mayor posibilidad de que tuviese que someterse a un trasplante de pulmón. El agravamiento de su salud en el último año ha obligado a Mette-Marit a reducir los compromisos de su agenda y cancelar otros con poco margen. “La princesa tiene síntomas y dolencias diarias que afectan a su capacidad para desempeñar sus funciones”, decía una nota publicada en la web de la casa real en marzo de 2025.

Este delicado momento de salud llega a escasas dos semanas de que su primogénito, Marius Borg, fruto de una relación anterior a su matrimonio con Haakon de Noruega, conozca su sentencia tras ser acusado de 40 delitos, incluidos cuatro de violación. El joven, de 29 años, se encuentra en prisión desde el pasado 2 de febrero, cuando fue encarcelado un día antes del comienzo del juicio por saltarse la orden de alejamiento que tenía de una de las víctimas, por amenazas y agresión. La defensa ha solicitado hasta en tres ocasiones su puesta en libertad, alegando la mala calidad de vida y el “poco contacto humano” que tiene durante su estancia. Además, explicó que, debido a la calidad del aire, no podía recibir las visitas de “alguien” de su “familia próxima”: su madre, la princesa Mette-Marit. La Fiscalía noruega solicita siete años y siete meses de cárcel para él.
Además de sus problemas de salud y familiares, Mette-Marit ha tenido que salir a dar explicaciones públicas de su relación con el fallecido pederasta Jeffrey Epstein. El pasado mes de enero vieron la luz cientos de mensajes entre ambos que confirmaban que mantuvieron una amistad durante años. “Deseo enviar una profunda disculpa por mi amistad con Jeffrey Epstein. Es importante para mí pedir perdón a todos a los que he decepcionado. Parte del contenido de los mensajes entre Epstein y yo no representa a la persona que quiero ser”, señaló la princesa en un comunicado enviado en febrero.

