La discreción es la palabra que mejor ha definido durante años a Magdalena de Suecia (Drottningholm, 43 años). La tercera hija de los reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia encontró durante años la paz en una vida casi de civil, lejos del foco institucional y a caballo entre Estados Unidos y su país natal. En la última década, su presencia en los compromisos de la familia real sueca ha sido intermitente, priorizando su vida familiar en el extranjero a las actividades oficiales de representación y a su rol de princesa. Pero ha decidido que ahora es el momento para un regreso a escena medido y cuidado. Este viernes 29 de mayo protagoniza el que es el primer acto de su agenda en solitario en Suecia en 10 años, y lo hace en un lugar con mucho significado para ella y su familia: al condado que corresponde a uno de sus títulos de nacimiento.
En Suecia es una tradición que cuando nace un nuevo miembro de la familia real se le otorgue un ducado. Magdalena, además de recibir el título de princesa, recibió el de duquesa de Hälsingland y Gästrikland. Ahora regresa al condado de Gävleborg, donde se encuentran esta provincias, como parte de su agenda oficial. Eso sí, esta visita no es fruto de la casualidad; llega después de que el medio sueco Svensk Damtidnin se hiciese eco de cuánto tiempo llevaba sin ejercer como duquesa: más de una década. “La gente está un poco decepcionada y triste porque no aparece por aquí”, relató un ciudadano de la zona al citado medio.
Para evitar una mayor polémica, la casa real sueca decidió solucionar el tema con una visita programada. “Me complace enormemente que la princesa Magdalena haya aceptado nuestra invitación. El programa incluye una cena de gala [este viernes], que se celebra dos veces al año y que en esta ocasión tendrá temática deportiva”, afirmó la gobernadora del condado, Carina Ståhl Herrstedt, en un comunicado. También se espera que la hija de los reyes visite antes de la cena un cementerio de Sörby, que alberga 90 tumbas de la Edad de Hierro, dañadas tras unas históricas tormentas.
Magdalena de Suecia no ha ejercido estos últimos años como princesa, tras asentar su vida en Estados Unidos, pero ha seguido manteniendo el título. Se mudó a Estados Unidos en 2010, después de vivir una mediática infidelidad por parte del que entonces era su prometido; ya en Nueva York conocería a su actual marido y padre de sus tres hijos, el empresario Chris O’Neill. Ahora que recupera la normalidad institucional, a punto de cumplirse dos años de su regreso a Suecia, están comenzando a hacerse públicos otros compromisos. El pasado 21 de mayo, la casa real sueca anunció que se convertía en la madrina de la Fundación Hippocampus, en Lovön. Para estrenar ese nombramiento, acudió a las instalaciones de la asociación, que ofrece un entorno con caballos para actividades terapéuticas, educativas y de promoción de la salud.
Pero no solo quiere ampliar sus compromisos en la agenda real. También tiene en mente otros proyectos fuera de la institución con los que seguir cuidando esa vida civil. A finales de 2026 está previsto que se estrene Hidden Islands, una serie animada producida por la plataforma SkyShowtime creada por la princesa junto a Karini Gustafson‑Teixeira, miembro de la Junta Directiva de Childhood, la fundación de protección de la infancia creada por la reina Silvia y que vicepreside su hija pequeña. 20 episodios de siete minutos de duración que se describen como una aventura para toda la familia, cuyo objetivo es el de animar a los niños a explorar la naturaleza y pasar más tiempo al aire libre. Aunque no se conocen más detalles por el momento, será la primera serie animada original de la plataforma. “Es maravilloso ver cómo la historia llega ahora a tantos niños”, afirmaba la princesa en un comunicado. Este es el segundo proyecto que realiza junto a Gustafson‑Teixeira. En 2019, publicaron el libro infantil Stella y el secreto, traducido a cinco idiomas.

“Nunca utilizaré mi título para obtener de él ventaja personal alguna”, afirmaba en una entrevista con Point de Vue el pasado mes de febrero. En todos los proyectos que emprende, lo hace siempre como Madeleine Bernadotte, el apellido familiar. “Mi hermano, el príncipe Carlos Felipe, tiene una empresa de diseño, Bernadotte & Kylberg, desde hace más de 10 años. Lo admiro enormemente y encuentro admirable la manera en que ha sabido conciliar esta aventura con sus obligaciones oficiales”, añadía. Ella lanzó en marzo de 2025 su marca de cosmética: MinLen, en colaboración con la empresa suiza Weleda. “Como madre, me resultaba difícil encontrar productos de cuidado personal adecuados para mis hijos, es decir, naturales, seguros y apropiados para su piel en pleno crecimiento”, explicó entonces. Por el momento, los productos solo se pueden adquirir en los países nórdicos, y ella continúa siendo la imagen promocional en redes sociales.
Pero hay una prioridad mucho más importante para Magdalena de Suecia: su familia. La princesa participaba activamente en la agenda real hasta 2013, cuando se marchó del país: primero a Nueva York, después a Londres y, en 2018, a Miami. En la ciudad de Florida permanecieron hasta el verano de 2024, cuando pusieron a la venta su mansión —después de tener que rebajar el precio inicial ante la dificultad de venderla— para comenzar de nuevo en Estocolmo. Hasta su mudanza, solo volvían para acudir a eventos familiares. La pareja tiene tres hijos: Leonore, nacida el 20 de febrero de 2014; Nicolás, nacido el 15 de junio de 2015; y Adrienne, nacida el 9 de marzo de 2018.

“Era el momento de volver a casa. Echaba de menos a mi familia y a mis amigos cercanos. También tenía la sensación de que mis hijos estaban creciendo como pequeños estadounidenses. Para mí era importante traerlos aquí y transmitirles su herencia sueca”, afirmó en la citada entrevista con Point de Vue. Y añadió: “Vivir en Estados Unidos me permitió expresarme con mayor libertad. Nosotros, los suecos, podemos ser un poco reservados. Eso me ayudó mucho a no ser tímida con los desconocidos”.
Este regreso a la agenda oficial no implica una renuncia a la vida independiente que ha construido durante su estancia en el extranjero, que su marido sí mantiene —renunció al título real antes de su boda con la princesa, por lo que no está presente en muchos de los compromisos de la familia real—; pero sí el comienzo de una nueva etapa en la que pretende ser de ayuda a sus padres, los reyes de Suecia, y en el futuro también a su hermana, la princesa Victoria, primera en la línea de sucesión al trono. Vuelve a tener protagonismo en la institución, pero en sus propios términos.

