
Parece casi imposible calcular el impacto que las redes sociales tienen sobre la imagen pública. La última en aprender esta lección —o no— es la supermodelo Cindy Crawford (Illinois, 60 años) quien, a pesar de llevar casi toda su vida delante de una cámara, expuesta a la mirada crítica de los demás, no ha podido evitar que un inocente vídeo con su rutina matutina y de skincare (cuidado facial) le propine comentarios negativos.
En el vídeo en cuestión, publicado el jueves 12 de marzo en el perfil de Instagram de la modelo —considerada entre las top models originales de los años noventa entre mitómanos y amantes de la moda—, muestra a sus más de ocho millones de seguidores en esta red social sus hábitos diarios para mantenerse. Lo hace al ritmo de la canción de Emmy Meli I Am Woman, acompañando las imágenes con un simple texto en el que escribe: “Me encanta mi rutina matutina. ¡Me prepara para tener un gran día”.
Entre los más de 1.600 comentarios que acumula por ahora la publicación, hay de apoyo y agradecimiento, pero también hay muchos que señalan lo aspiracional que es esta forma de cuidarse, inalcanzable para muchas personas por cara y por el tiempo que requiere. En concreto, la rutina matutina de Cindy Crawford dura dos horas y media: desde que se levanta hasta que salta en el trampolín a la espera de que llegue su profesor de pilates. Como muestra, el comentario de uno de los usuarios, que asegura con ironía: “Creo que lo que más envidio de este reel es que revisar los correos electrónicos le lleva solo 10 minutos”.
Un día de Cindy Crawford empieza a las seis de la mañana, cuando se despierta para empezar con un automasaje en las piernas y poniéndose cremas en cuerpo y rostro (todo esto lo muestra en el vídeo) mientras que en su cuenta de Spotify suena el podcast The Bible Recap [Un resumen de la Biblia]. Después, la modelo también echa un rato aplicándose un tratamiento de luz pulsada justo antes de las siete de la mañana, cuando va a la cocina para tomarse su dosis de vinagre de sidra de manzana. A las 7.05, ya está viendo amanecer desde la espectacular terraza de su casa, con vistas al mar. Ella va descalza, pisando el césped, lo que también forma parte de la rutina, como se encarga de especificar en uno de los textos superpuestos a las imágenes, en los que explica con palabras lo que se ve en las imágenes. Para las 7.15, mientras el sol empieza a desperezarse en el horizonte, ella ya se ha metido en su jacuzzi exterior para relajarse hasta las 7.30, cuando vuelve al interior de su hogar pisando de nuevo la hierba. A las 7.40 está vestida con ropa deportiva y, cinco minutos después, tomando su café con colágeno. Más tarde, Crawford pasa sus diez minutos comprobando la bandeja de entrada de su correo electrónico para, a las ocho de la mañana en punto, ir directa a su gimnasio privado —a esta hora el sol ya brilla espectacular en su terraza—. Allí, comienza sus estiramientos, se cuelga de una de sus máquinas y calienta dando saltos en un pequeño trampolín mientras espera a su instructor de pilates. Al acabar el vídeo, son las 8.30 de la mañana.
“Esperaré a jubilarme para adoptar estas rutinas” o “en mi próxima vida quiero reencarnarme en Cindy Crawford” son algunos de los comentarios que, desde la crítica, se muestran más amables con la modelo. Otros usuarios aprovechan para recordarle que hay personas que realmente están luchando con el aumento de los costes de la vida y quienes rebaten su rutina asegurando que les basta tomar fruta y verduras. “Esto no funciona así para una persona promedio que no es capaz de permitirse todos los lujos de la gente con el dinero de Cindy. Aunque me encanta la rutina”, se lee en otro de los comentarios a su post.
Crawford, que de momento no se ha pronunciado sobre estas críticas, cumplió los 60 años el pasado 20 de febrero, y sigue compaginando su trabajo como modelo con su faceta de empresaria al frente de la marca cosmética Meaningful Beauty, orientada a mujeres más maduras. En sus cuatro décadas de carrera ha visto cómo la industria del modelaje cambiaba de muchas formas, pero, como ella misma contó a a W Magazine en 2024, una de las cuestiones más transformadoras fue la irrupción de las redes sociales: “Han sido el cambio más grande en la industria en los últimos 10 años. (…) Es como tener dos trabajos a tiempo completo. Cuando eres joven, como la mayoría de modelos, es algo precario porque todavía estás tratando de averiguar quién eres y si lo intentas averiguar en una plataforma pública, puede generar bastante presión”, reflexionó.

