Eric Dane sabía que iba a morir. La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que sufría no tenía más salida que una muerte, además, rápida. Se la diagnosticaron en 2025, y fallecía este jueves, 19 de febrero. Pero antes de que eso ocurriera, el actor de Anatomía de Grey y Euphoria decidió grabar un episodio del documental Famous Last Words, de Netflix, en el que personajes famosos (ya pasó por allí la etóloga Jane Goodall; hay más grabados, pero se desconocen sus protagonistas) hablan de su vida y de cómo enfrentan la muerte.
Como se explica en el arranque del documental, Dane decidió sentarse a hablar de su vida y a lanzar un mensaje final a sus hijas, con cuatro recomendaciones para ellas, a sabiendas de que el mundo no vería el contenido hasta que él muriera, aunque eso tardara meses o incluso años. Ni siquiera hay operadores de cámara, nadie les escucha. El entrevistador y productor ejecutivo, Brad Falchuk, le dice: “Cuando la gente vea esto, ya habrás muerto. ¿Es difícil tenerlo en cuenta? Porque en parte es un alivio, y en otra parte, entiendo que cada minuto, da igual cómo te sientas, querrás estar presente”. “Es un concepto complicado con el que luchar”, reconoce él. “Tú y yo estamos aquí hablando, vivos, pero por otra parte, cuando esto suceda, si sucede, yo no estaré aquí”, explica. “En realidad es cool. La idea de vivir en el pasado en el momento en el que estés en paz es muy interesante para mí”.
El contenido se divide en dos partes, ambas muy emotivas. La primera es una entrevista de unos 40 minutos, muy personal; la segunda, un mensaje a cámara del actor dirigido a sus dos hijas adolescentes, un mensaje sensato y lleno de amor de unos siete minutos que rompe el corazón al espectador.

Falchuk, marido de la actriz Gwyneth Paltrow, habla con Dane, atleta juvenil, actor y padre de dos hijas, sobre su trayectoria; le lee su biografía. Él, pese a las dificultades, no puede evitar sonreír cuando le nombran el inmenso éxito que tuvo su doctor Sloan en Anatomía de Grey. Sobre su papel de Cal en la serie Euphoria, relata que se sentía muy cercano al personaje porque ambos tenían “una doble vida”: “Por mi batalla contra las drogas y el alcohol. Sé lo que es que tu exterior y tu interior no vayan a la par”. Tras repasar su carrera, reconoce sentirse “orgulloso de toda ella”: “Todo me ha traído hasta donde estoy hoy”.
¿Cómo se describe a sí mismo el actor? Lo hace ya en pasado. “Era un hombre bueno, pensativo, considerado, empático, sensible, vulnerable y con miedo de serlo, alguien que se preocupa mucho por los demás”, enumera, lentamente. Reconoce que tiene “montones” de arrepentimientos, sobre todo relacionados con su época de adicciones, y que se ha perdonado, en general. “Es muy liberador”, reconoce. “Me hubiera gustado sentirme así cuando mi cuerpo era capaz y estaba fuerte y sano”. También reconoce que se lo ha pasado “muy bien” durante su vida, “a veces de manera muy, muy insana”, pero que su vida ha sido divertida.
Prior to his death, Eric Dane sat for an interview with the understanding that it would only be shared with the world after he passed.
In that conversation, he reflected on his battle with ALS, his struggles with addiction, and his marriage to Rebecca Gayheart: “I will never,… pic.twitter.com/hS0QPOV9Tb
— Netflix (@netflix) February 20, 2026
“No voy a llevar a mis hijas al altar, ni voy a tener nietos… Es duro lidiar con eso”, reconoce. El entrevistador le pregunta si ve que puede haber un momento donde su enfermedad sea tan arrasadora que diga “basta”. “Si no puedo comunicarme con mis hijas ni puedo moverme, no quiero estar aquí”, le contesta.
Dane afirma que mucha gente puede “entender el concepto”, pero nunca sabrán del todo lo que significa una enfermedad terminal. También tratan su faceta de activista y de cómo ha conseguido recaudar fondos para investigar contra la enfermedad, pero no es suficiente. “Es un problema de dinero. Si tuvieran fondos ilimitados para investigar, encontraríamos una solución rápida para esto. Solo hay 31.000 personas con ELA en este país, hay 340 millones de personas en Estados Unidos. Es difícil entender el concepto de una única vida y de cómo afecta a los demás. Todavía no puedo creerme que esto me esté pasando a mí; es raro, ¿sabes? Nunca pensé que este sería el final de mi camino, nunca fue parte de la historia que creé para mí mismo. Nunca pensé que pasaría por algo tan loco y mortal como la ELA. ¿Por qué tendría esto? Estoy sano. Pero no me doy pena a mí mismo, sino por mis hijas, por Rebecca [Gayheart, madre de sus hijas] y por mis amigos. Pero no por mí“. Sigue sin encontrar ”una explicación lógica” a lo que le pasa.
“Si no puedo comunicarme con mis hijas ni puedo moverme, no quiero estar aquí”
Eric Dane, actor de ‘Anatomía de Grey’, en su última entrevista antes de morir.
“Cuando las luces se apagan, se acabó”, dice con respecto a sus creencias espirituales y sobre la vida después de la muerte. “No creo que haya otro sitio al que vayan nuestras almas. Creo que la gente cree eso porque les da tranquilidad. Pero cuando las luces se apagan… fuera lo viejo, dentro lo nuevo. Cuando nos vamos, nos vamos. Viviremos en los recuerdos de quienes nos han querido”, reflexiona.

Rebecca Gayheart y él se casaron en 2004 y, aunque se separaron en 2018 y estuvieron a punto de pedir el divorcio a principios de 2025, finalmente se echaron atrás. Dane asegura que siguen teniendo “mucho amor”. “Para cuando la gente vea esto, jamás me habré enamorado de otra mujer tan profundamente como lo he hecho de Rebecca. Es la madre de mis hijas. Todo fue orgánico y fortuito. Conocí a Rebecca, me giré hacia su amiga y le dije: ‘Me voy a casar con ella’. ‘Qué va’, me contestó, ‘no va a romper con su prometido, se van a casar, llevan juntos desde los 15 años’. Cuatro años después nos casamos. Sabía que quería pasar el resto de mi vida con ella”, afirma, asegurando que ella le conoce “mejor que nadie”. “Diría de mí que soy una persona vulnerable y aterrorizada de serlo”, reflexiona. “Que soy divertido. Y encantador, aunque yo no lo sepa”.
“Doy un consejo suave, muy amable: cada oportunidad que tengas que machacar tu ego, hazlo”
Eric Dane, actor de ‘Anatomía de Grey’, en su última entrevista antes de morir.
El actor también es preguntado sobre qué opinarían sus hijas —Billie, de 15 años, y Georgia, de 13— de él, una vez muerto. “Creo que dirán: mi padre era un tipo reactivo”, dice con una sonrisa. “No con una connotación negativa, pero muchos de sus recuerdos son míos reaccionando ante algo”. “Dirían que soy cariñoso, que me gano las simpatías, que soy compasivo y empático y de confianza. Soy un buen padre, sí”, afirma, recordando sus viajes y cómo siempre ha tratado de estar presente en sus vidas. Explica que, aunque sigue casado con la madre de las niñas, en realidad no mantienen una relación sentimental, pero son grandes amigos. “Viviendo en casas separadas, hay mucho tiempo perdido, pero intento estar ahí el mayor tiempo posible, sobre todo cuando importa”, cuenta sobre cómo va a los recitales y partidos de sus hijas. “Estoy presente en sus vidas cuando estoy delante o a 2.000 millas”.
Cree que su matrimonio se rompió porque le costaba quedarse cuando había problemas y solucionarlos. Ahora, con su enfermedad, eso ha cambiado. “Siempre he envidiado a la gente que lucha y persevera. Rebecca es una luchadora”, afirma, pero él cree que, pese a su situación, no lo es, que solo está tratando de sobrevivir, como ha hecho durante buena parte de su vida. “Siempre me sentí como que no era suficiente”, reconoce, explicando que le ha costado mucho tiempo ver que sí lo era. “Mis amigos me lo recuerdan: todo lo que queda de mí, soy yo. Es un modo jodido de darse cuenta de que claro que eres suficiente”, cuenta sobre su enfermedad. “Cuando te quitan todo lo demás, lo único que tienes es a ti, esta persona”, reflexiona. Ya no se juzga a sí mismo: “No queda nada que juzgar”. “Doy un consejo suave, muy amable: cada oportunidad que tengas de machacar tu ego, hazlo”, recomienda.

Dane también habla de su época como waterpolista, donde reconoce que era muy bueno, y cómo también fue “innegablemente bueno, pero no fantástico” en algunas etapas de su carrera. “En los primeros días de Anatomía de Grey, sentí que era una experiencia muy gratificante, aunque tratara de hundir el barco”, reconoce. Falchuk le pregunta si se refiere a sus entonces fuertes adicciones. “No soy muy bueno cuando me sobra tiempo, necesito estructura, y la serie me la daba. Cuando paramos por una huelga de guionistas y tuvimos meses libres, volví a las drogas y el alcohol”, recuerda, tras haber estado sobrio durante nueve años.
Reconoce Dane que, más de 40 años después, todavía le cuesta tratar el asunto de la muerte de su padre. Ocurrió cuando él tenía solo siete años, por un disparo en su propia casa; él cree que fue un suicidio. A día de hoy, reconoce que sigue echándole de menos, y que habla con él escribiéndole cartas. Aún se emociona por la soledad a la que debió enfrentarse, con la que conecta “al 100%”: “Podía sentirme solo en una sala abarrotada”. “Siempre me he sentido desconectado de mis colegas. Siempre he tenido dificultades para conectar con la gente”. Reconoce que la relación con su madre siempre ha sido complicada, hasta el final de sus días, y que esa relación de falta de padre y de escasa conexión con su madre, que le exigía que fuera fuerte y no llorara, le ha hecho pasar por cuadros de depresión y acudir a especialistas durante toda su vida.
“Podía sentirme solo en una sala abarrotada. Siempre me he sentido desconectado de mis colegas. Siempre he tenido dificultades para conectar con la gente”
Eric Dane, actor de ‘Anatomía de Grey’, en su última entrevista antes de morir.
Los últimos siete minutos no son ya una entrevista, sino que Dane se queda solo en el plató para poder decir lo que desee. “Billie y Georgia, estas palabras son para vosotras: lo he intentado”, arranca su monólogo. “A veces tropecé, pero lo he intentado. Pero en general nos lo hemos pasado genial, ¿no?”. No puede evitar que se le salten las lágrimas cuando habla de sus recuerdos con ellas y con Gayheart en vacaciones, en playas.
Dane les dice a sus hijas cuatro cosas. La primera: “Vivid ahora, ya, en el presente”. Reconoce que ha vivido con dudas y preocupaciones, y que no debe ser así. “El presente es todo lo que tenéis. Atesoradlo. Guardad cada instante”. Segunda: “Enamoraos. No necesariamente de una persona, sino de algo. Encontrad vuestra pasión, vuestra alegría, lo que os hace levantaros por la mañana”. Él cuenta que enamorarse de la interpretación le ayudó a pasar sus “horas más oscuras”. “Mi trabajo no me define, pero me emociona”. Tercera: “Escoged a vuestros amigos sabiamente”. Les pide que encuentren a su gente, y permitan que ellos también las encuentren. “Sin juicios, sin condiciones, sin preguntas”. Él ya no puede hacer las cosas que hacía antes con sus amigos, pero ellos siguen estando presentes. “Aferraos a ellos. Os recibirán, os guiarán, ayudarán, apoyarán, algunos os salvarán”. Y el cuarto y último: “Luchad. Con cada parte de vuestro cuerpo y con dignidad”. Les pide que, si eligen batallas, luchen por ellas “hasta el último aliento”. “Esta enfermedad se está llevando mi cuerpo poco a poco, pero nunca mi espíritu”. Les pide integridad y valor “cuando algo de la vida os golpee, y lo hará, porque así es la vida”. Y les asegura: “Espero haberos demostrado que podéis con todo. Podéis enfrentar el final de vuestros días. Se puede enfrentar el infierno con dignidad”. “Luchad con la cabeza bien alta”.










Dane aparece en el plató donde tiene lugar la entrevista en silla de ruedas, ya con sus habilidades físicas muy mermadas y problemas para hablar. Causa una gran impresión verle con el mismo aspecto de siempre, pero con enormes dificultades. Él lo sabe, y en alguna ocasión dice: “Para ti puede parecer que estoy bien; para mí, sueno como una rana”. Falchuk conduce su silla de ruedas y bromea al ponerle el freno: “Ahora estás atrapado aquí conmigo”. Él tarda en reírle el chiste, pero reconoce que sigue teniendo mucho sentido del humor, también sobre su enfermedad. “Es muy interesante lo que le está pasando a mi cuerpo; la mecánica de esta enfermedad me resulta bastante interesante. Es cuando haces zoom y ves cómo afecta a los momentos individuales cuando puede hundirte un poco”, cuenta. “Soy un quejica. El típico tío que se ha quejado durante su vida por no hacer nada”, afirma. “Pero mi espíritu ha estado boyante durante este viaje”. Reconoce que ni siquiera sabe por qué. “Y no tengo razones para ser feliz en ningún momento concreto, pero lo soy”.
Netflix ha colgado el episodio en su plataforma apenas unas horas después de la muerte de Dane, lamentada en todo el mundo. En el arranque de los 50 minutos, se puede leer: “Cuando alguien importante muere, todo lo que deseas es un poco más de tiempo con ellos”. Después, se plantea cómo sería poder escuchar a un icono cultural tras morir, reflexionando sobre su vida y su legado… para pasar a detallar la biografía de Dane y sus logros en la pantalla. “Con su muerte, el mundo pierde a un líder querido en la flor de la vida”.

