Kiko Matamoros (Madrid, 69 años) y María José Giaever, Makoke (Málaga, 56 años), se han visto las caras este miércoles 18 de marzo en la Audiencia Provincial de Madrid. Ocho años después de hacer pública su separación tras 20 años de relación, la expareja de colaboradores de televisión ha coincidido en la misma sala del tribunal para hacer frente a las acusaciones de ocultar su patrimonio a Hacienda para eludir embargos por su deuda con la Agencia Tributaria entre 2009 y 2014, con el fin de no pagar una deuda que superaría el millón de euros. Tal y como se conoció la semana pasada, la Fiscalía pide cinco años y seis meses de cárcel para Matamoros, a quien considera el cerebro de la operación, y cuatro años para su exmujer, a la que considera una cooperadora necesaria. Además, él se enfrenta a una multa de 33.000 euros y al pago de 636.697 euros en concepto de indemnización a la Agencia Tributaria; y ella, a una multa de 30.750 euros y responsabilidad conjunta en el pago de otros 471.900 euros al fisco.
Makoke ha acudido a su cita con el juez de la mano de su prometido, el publicista Gonzalo Fernández Figares, con quien tenía previsto casarse el pasado 12 de septiembre, pero tuvieron que posponer la boda por problemas de salud de un familiar cercano. Matamoros, por su parte, ha acudido si su esposa. “Estoy bien, tranquilo. Uno nunca tiene ganas de enfrentarse a estas cosas, no es agradable escuchar estas cosas, pero bueno, estoy bien, tengo ganas de que se sepa la verdad, la misma que la de Cervantes. Decía que era como el aceite, que siempre queda por encima del agua”, ha comentado el excolaborador de Sálvame a los micrófonos de la prensa agolpados en la puerta del juzgazo.
Respecto a si tiene pruebas para demostrar su inocencia, el colaborador televisivo, y antes representante de Mar Flores o Carmina Ordóñez, ha asegurado que son “la Fiscalía y la Abogacía del Estado” quienes “tienen la verdad”. “Yo lo único que quiero es que salga la verdad y que se conozca la verdad de todo. Y eso espero de la Justicia, que para eso está“, ha vuelto a insistir. Quien fue su pareja durante casi 20 años, y con quien comparte a su hija Ana Matamoros, también ha dicho sentirse “bien y tranquila” a su llegada. Con Makoke también ha estado su hijo Javier Tudela —fruto de su matrimonio con el empresario Javier Tudela—, que ha accedido a la Audiencia Provincial poco después que su madre y sin hacer declaraciones a la prensa.

Una vez dentro de la sala, Matamoros se ha mostrado dispuesto asumir la responsabilidad que le corresponda y ha asegurado que ya ha pagado casi todas sus obligaciones fiscales. Sin embargo, en el trámite de cuestiones previas, el tribunal ha admitido una voluminosa documentación con un nuevo informe pericial presentada por el abogado de Makoke, que ha provocado el aplazamiento de la continuación del juicio hasta el 17 de abril para que la fiscal, el abogado del Estado y el resto de las partes tengan tiempo de estudiarla. A su salida de la Audiencia, Matamoros ha manifestado a los periodistas que lamenta mucho este aplazamiento: “Yo quería que terminara esto de una vez”, ha dicho. “Lo que quiero es poder cumplir con mis obligaciones fiscales y estar tranquilo y en paz conmigo, con mi gente y con la sociedad en general”.
Matamoros ha vuelto a repetir que la mayor parte de la cantidad de dinero que se le reclamaba en su día “ya está más que cubierta”, pero que le quedan por pagar “parte de los intereses”. También ha confirmado que intentó llegar a un acuerdo con Makoke para evitar el juicio. “En su día dije que de dos propiedades se vendiera una para cubrir la deuda y no se ha querido hacer”, ha dicho. A su salida, ella se ha limitado a decir que está tranquila y que confía en la justicia.

El domingo 15 de marzo, durante su participación en el programa Fiesta, la colaboradora reconoció sentirse profundamente avergonzada por las noticias que estaban saliendo en torno a la petición de prisión para ella y su exmarido. “Mi abogado me ha dicho que no puedo hablar nada del tema. Yo respeto a la Justicia y así lo he hecho siempre”, dijo, para después confesar que le resulta un tema “desagradable”. “No me extraña”, ha dicho Matamoros este miércoles sobre estas declaraciones, tras asegurar que le “da igual” reencontrarse con ella ante el juez.
En su escrito de acusación, el fiscal relata que Matamoros se abstuvo de formalizar las correspondientes declaraciones ante la Agencia Tributaria y desde 2009 concibió un plan para proteger su patrimonio frente a una potencial vía ejecutiva por parte de Hacienda, valiéndose de empresas creadas por él para generar “un vaciamiento formal de su patrimonio y una apariencia de inexistencia de ingresos”. La Fiscalía agrega que canalizó su intervención en medios de comunicación y su labor de representante de terceros, en concreto de Makoke, a través de las sociedades Salto Mortal y Silla del Ring, vaciando las cuentas de estas empresas en su beneficio personal, y también ocultó a Hacienda rentas que obtenía de sus sueldos por su actuación profesional.
El escrito también indica que los acusados adquirieron en 2011 una vivienda en Pozuelo de Alarcón (Madrid) con un precio de 1.315.750 euros, en la que fijaron su residencia habitual, pero, para evitar una actuación de Hacienda contra él, pusieron la titularidad del inmueble a nombre de ella. Además, la Fiscalía relata que la Agencia Tributaria dictó el 22 de mayo de 2017 una resolución en la que requería a Kiko Matamoros que identificara sus bienes ante su deuda con Hacienda, que entonces ascendía a 1.240.425 euros. Tal requerimiento le fue notificado personalmente, pero Matamoros no lo atendió, lo que provocó “el fracaso de toda pretensión de embargo” por parte de Hacienda.

