El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, y el director de EL PAÍS, Jan Martínez Ahrens, conversaron este sábado en la jornada inaugural de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) sobre los lazos entre la ciudad catalana y América Latina. “Barcelona siempre ha tenido una fuerte vocación de puente con Iberoamérica, por motivos históricos, por motivos de migraciones que se han producido de un lado para el otro y en distintas etapas. El lazo es muy profundo”, resumió Collboni en una charla que giró en torno a lecturas, anécdotas personales, política, gentrificación, la riqueza cultural compartida y la polémica sobre la herencia colonial en México. “Emociona mucho ver cómo una feria centrada en el libro puede movilizar tantos sentimientos, tantas personas y tanta actividad económica como lo hacen en Guadalajara”, ha dicho Collboni.
Martínez Ahrens ahondó en la reflexión sobre ese puente cultural y social entre ambas orillas, comenzando por el boom latinoamericano, que en la década de los años sesenta y setenta llevó a Barcelona a los grandes nombres de la literatura regional que escribieron, editaron y crearon algunas de sus grandes obras viviendo en la ciudad. Collboni quiso marcar la distancia temporal con el movimiento literario e insistió en la importancia de presentar los entresijos de la Barcelona contemporánea en la feria.
Con respecto a la lengua catalana, motivo de preocupación en Barcelona por su continuado retroceso, el alcalde destacó como un éxito el hecho de que el número de autores traducidos desde el catalán no hayan dejado de aumentar en la FIL. “Somos una lengua minoritaria que convive con una gran lengua y en ese sentido tenemos que hacer un sobreesfuerzo desde los poderes públicos para proteger y promover el libro en catalán”, destacó Collboni, que enumeró los libros que está leyendo, en ambos idiomas. “El que estoy leyendo, que me ha recomendado mi librero, es Pedro Páramo, que confieso que no había leído […] También El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas y Un cor furtiu: Vida de Josep Pla, y Las batallas de Barcelona, de Jordi Amat“.
El director de EL PAÍS aprovechó para preguntar al alcalde sobre las tensiones políticas actuales de la capital catalana. A propósito de la resaca del Procés independentista, Collboni afirmó que este “ha condicionado la historia política y cultural” y que detecta “cierta liberación de energía” desde que el tema ha dejado de ser central en la conversación. Sin embargo, también reconoció que las tensiones entre España y Cataluña “no van a desaparecer, otra cosa es cómo se formule el debate”, precisó el alcalde, que además subrayó que su posición, al igual que la de su formación, el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC), es un modelo federal.
Martínez Ahrens también hizo un paralelismo entre los conflictos relacionados con la gentrificación de Barcelona, Ciudad de México e incluso, más recientemente, Guadalajara, anfitriona de la FIL. En la capital catalana, el malestar por la turistificación y la especulación inmobiliaria ha desatado un significativo descontento social y una preocupación política ante la las formas de resolver un problema que parece agravarse.
Collboni habló de “la defensa del derecho a quedarse en las ciudades”, y desgranó políticas concretas como la intervención del precio del alquiler, la prohibición de los apartamentos turísticos —“en 2028 habrá cero”, aseguró— o la promoción de vivienda protegida. “La gentrificación no es irreversible, no es la ley de la gravedad, de lo contrario estamos renunciando al derecho a decidir sobre nuestras vidas”. Preguntado por las presiones de empresas como Airbnb, Collboni dijo que “hay oligopolios que determinan la forma de vivir en la ciudad, y no tiene por qué ser así, para eso está la democracia”.
Es la tercera ocasión en la que el alcalde de Barcelona viaja a México. “Es un país fantástico, del cual estoy enamorado”, aseguró. Collboni afirmó que la idea de llegar a la FIL se gestó hace varios años mientras trabajaba en el Ayuntamiento, y antes de asumir como alcalde de la ciudad.
Además de cuestiones políticas y sociales que preocupan en ambas orillas del Atlántico, la conversación también tocó el tema de la reconciliación entre España y México y los planteamientos que se han hecho en relación con la conquista y la petición de perdón.
Al respecto, Collboni señaló: “Pienso que tiene que haber un reconocimiento de la injusticia, que es el colonialismo en general, y un reconocimiento y empatía con el dolor que se pudo causar a las personas que habitaban estas tierras antes de la llegada de los españoles. Y creo que hacerlo con normalidad es también reconocer los claroscuros de la historia. Celebro mucho que se haya producido este acercamiento diplomático medido, pero muy adecuado para ir caminando juntos en ese reencuentro que se tiene que producir”.

