La actriz Ester Expósito (Madrid, 26 años) apareció bailando en La Casita de Bad Bunny en el primero de los 10 conciertos que dio el puertorriqueño en Madrid. Ese mismo día, estaban también las actrices Ana de Armas y María León, la presidente no ejecutiva de Inditex Marta Ortega y la influencer Chiara Ferragni. Y desde el primero de los shows del artista se generó revuelo en redes socailes y medios de comunicación por la omnipresente presencia de mujeres normativas en su famosa Casita. “Por supuesto que se puede ser feminista y disfrutar del reguetón y perrear hasta el suelo si te da la gana, solo faltaba”, comenta al respecto la intérprete en el avance del programa Al cielo con ella que ha difundido TVE. “Somos muchas de hecho, pero es que este es un debate muy antiguo que yo pensaba que habíamos superado ya”, asegura en el programa, que se emite este martes.
Sobre cómo ha llevado las críticas, Expósito, que saltó a la fama con el éxito de Netflix Élite, responde como si hubiera estado esperando a comentar sobre ello: “Por fin. El puritanismo este rancio ¿qué es?”. Y añade: “Lo que sí me parece el colmo de la hipocresía es que se apropien de nuestro discurso, de nuestras palabras, pero para quitarnos libertad, para decirnos cómo ser buenas mujeres, para decirnos lo que nos tiene que gustar, la música que nos tiene que gustar y cómo la tenemos que bailar. No, imposible”, se afirma en el adelanto del programa presentado por Henar Álvarez.
La Casita se hizo viral cuando sobre todo mujeres comenzaron a compartir en sus redes sociales sus rituales de preparación con el objetivo de ser seleccionadas por el grupo de encargados de elegir a quienes pueden estar en ese escenario. Y la polémica surgió tras señalar un patrón en la elección de estas chicas: jóvenes, atractivas y con un físico normativo.
“El problema no es un baile de dos segundos. Creo que el problema está en la mirada y el juicio de una parte de la sociedad muy misógina y en las personas que utilizan las redes para hacer daño. Ese es el problema”, ya aseguró la actriz al ser preguntada al respecto durante la celebración de los 40 años de apertura de la primera tienda de Desigual, el pasado 2 de junio. Sobre cómo fue seleccionada para bailar en La Casita contestó: “Bueno, no sé, te invitan y vas. Es un concierto divertidísimo que sabes que te lo vas a pasar bien”.

La actriz ha expresado en ocasiones anteriores su inclinación política y sus convicciones feministas. “Me puede más mojarme y usar mi voz para cosas que tienen que escucharse y cosas que todavía hay que cambiar, me puede más eso que al que le pueda molestar. Por ejemplo, hablando de feminismo y promoviendo estas cosas”, dijo en un episodio del podcast La Pija y la Quinqui el pasado 31 de mayo. “Tampoco le puedes decir a la gente lo que puede pensar. Entonces, hay que tener cuidado en cómo, de qué manera. Pero también está esta cosa de: ‘Ay las feministas siempre están enfadadas’. Y es que tenemos muchos motivos para estarlo. ¿Y por qué siempre tenemos las mujeres que decirlo todo bien, con educación? Que yo lo intento, pero ¿por qué siempre tenemos que ser perfectas y expresarlo todo de una forma calmada y tranquila para que agrade a todo el mundo? Si te molesta, es porque tienes que mirarte algo, porque estoy defendiendo lo mínimo, lo básico, una igualdad de derechos”, expresó Expósito, quien actualmente mantiene una relación con el futbolista del Real Madrid Kylian Mbappé.
Ester Expósito ha denunciado en ocasiones anteriores el escrutinio constante al que su físico está sometido como figura pública. “Se nos juzga si cambiamos o si no lo hacemos, se nos exige una perfección real y agotadora, y se ejercen análisis exhaustivos sobre nuestra imagen”, dijo en una entrevista con El País. “Como mujer, tienes más papeletas de que te cosifiquen y sexualicen enseguida”, aseguró la actriz a la que se le impuso la etiqueta de sex-symbol después de aparecer en Élite. “Se ha normalizado opinar sobre nuestros cuerpos, pero tenemos que ponernos un espejo delante y pensar si eso está bien, si nos gustaría que lo hicieran con nosotros”, manifestó. “Yo lucho contra que solo nos vean como algo sexual, como un objeto, como si fuéramos muñecas”, aseguró.
La actriz ahora decide cómo hacer las escenas de sexo en sus proyectos, si es que son necesarias y forman parte de la historia: “Desde Élite, por decisión mía, no he tenido ninguna escena de sexo en ningún proyecto porque creía que no hacía falta. Incluso en alguno las quitaba porque no eran necesarias, y no quería cebar y alimentar eso”, dijo a El País en abril de 2025. “Si hacen falta, las hago. Como el proyecto en el que estoy ahora, que es un thriller romántico en plan El Guardaespaldas”. En ese entonces, la intérprete grababa Marfil, la primera película que hace parte de la bilogía Enfrentados y que estrena este septiembre.

