Las últimas semanas están siendo frenéticas para Enrique de Inglaterra. A pesar de que ya no forma parte de la agenda de la familia real británica, el hijo menor de Carlos III está protagonizando numerosos compromisos lejos de Montecito (California). La pasada semana se trasladó a Australia junto a Meghan Markle en una gira en la que se reunieron con los supervivientes del atentado de la playa de Bondi, dieron conferencias sobre salud mental y conocieron de cerca iniciativas locales. Unos días después de dar por finalizada la visita al país, Enrique de Inglaterra ha llegado este jueves a un nuevo destino: Ucrania.
Es la tercera vez en el último año que el duque de Sussex se desplaza hasta el país, en guerra con Rusia desde febrero de 2022. De nuevo, su visita ha sido por sorpresa: solo unos pocos medios estaban informados del viaje por motivos de seguridad. Procedente de Polonia en un tren nocturno, el príncipe Enrique ha llegado a la estación de Kiev a primera hora de este jueves 23 de abril. El motivo de esta visita es su asistencia a una conferencia internacional sobre seguridad, tal y como informan medios británicos como The Times.
“Es un placer estar de vuelta en Ucrania, un país que defiende con valentía y éxito el flanco oriental de Europa. Es importante que no perdamos de vista la importancia de eso”, ha afirmado a su llegada a Kiev. Y ha añadido: “Quiero recordar a la gente de su país y de todo el mundo a qué se enfrenta Ucrania y apoyar a las personas y a los socios que realizan un trabajo extraordinario cada hora de cada día en condiciones increíblemente difíciles”. Según informa el citado medio británico, se espera que el duque de Sussex enfatice la necesidad de no olvidarse del país en un momento en el que “la atención está puesta en Oriente Medio”. “Esta es una guerra sobre valores, no solo sobre territorio”, ha afirmado también a su llegada.
El hijo menor del monarca británico también quiere transmitir a los ciudadanos ucranios que “el mundo los ve y los respeta”. Se espera que pronuncie un discurso en la Conferencia de Seguridad de Kiev de este jueves, y que en sus palabras haga referencia a su propia experiencia militar —sirvió en dos ocasiones al Ejército británico en Afganistán, donde aseguró haber matado a talibanes—. También se espera que mencione su trabajo en la organización de los Juegos Invictus, creados en 2014 con el objetivo de ayudar a los veteranos de guerra de todos los países del mundo. Según los medios británicos, además está previsto que denuncie que el secuestro de niños ucranios por parte de Rusia es un acto “sistemático e intencional” y que debe ser juzgado en la Corte Penal Internacional.
Esta es la tercera visita de Enrique de Inglaterra a Ucrania desde la invasión rusa. En 2025 realizó dos viajes al país en guerra: en abril y en septiembre. Ambas veces fue como invitado de la organización benéfica Superhumans, encargada de proporcionar prótesis y rehabilitación a soldados y civiles heridos. “No podemos detener la guerra, pero lo que sí podemos hacer es todo lo posible para ayudar en el proceso de recuperación”, fueron las palabras que pronunció en su último viaje. En abril, el príncipe se desplazó por sorpresa hasta la ciudad de Leópolis para conocer el trabajo que se realizaba en un centro de heridos, así como reunirse con las víctimas del conflicto.
El pasado mes de septiembre, Archewell Foundation, la fundación de Enrique de Inglaterra y su esposa, anunció una donación de 500.000 dólares a proyectos humanitarios, como la Organización Mundial de la Salud, para ayudar a desarrollar prótesis y aportar otro tipo de apoyo a niños en Gaza y Ucrania. “Ninguna organización puede resolver esto por sí sola”, afirmó el duque en una declaración. Y añadió: “Se necesitan asociaciones entre el gobierno, la ciencia, la medicina y la ayuda para garantizar que los niños sobrevivan y puedan recuperarse de las lesiones por explosión”.

