Este lunes 19 de enero ha comenzado en Londres el esperado y mediático juicio de Enrique de Inglaterra y otras seis personalidades contra Associated Newspapers Limited (ANL), el grupo editor de los periódicos británicos Daily Mail y Mail on Sunday, a los que acusan de piratería informática y blagging —término inglés para hablar de engañar con un pretexto—. Además del duque de Sussex, quien lidera la batalla judicial (al menos mediáticamente), la “superdemanda” está interpuesta por el cantante Elton John y su esposo David Furnish, las actrices Sadie Frost y Liz Hurley, el político Simon Hughes y la baronesa Lawrence de Clarendon. El hijo mejor de Carlos III aterrizó desde California el domingo por la tarde para estar presente en el primer día.
Aunque se espera que el juicio —cuyo coste rondará los 40 millones de libras— se prolongue unas nueve semanas, la prensa británica ha publicado que el abogado de Enrique de Inglaterra, David Sherborne, habría animado a los siete demandantes a asistir a la apertura como una “demostración de fuerza”. Aunque Elton John y su marido, dos de las caras más reconocibles del caso, hoy no han acudido al tribunal. Sus defensas argumentarán que las historias recogidas por los tabloides se basaron en “material obtenido ilícitamente por investigadores privados”. En sus acusaciones, denuncian actos de piratería en los buzones de voz de sus teléfonos móviles, así como intervención de llamadas de teléfonos fijos y “robo” de información personal, como registros financieros y médicos.
Según ha publicado The Telegraph, la demanda del hijo menor de Carlos III se refiere en concreto a 14 artículos publicados, entre los que se encuentran historias sobre sus relaciones con sus exparejas Chelsy Davy, Cressida Bonas y Laura Gerard-Leigh, además de una información sobre su enojo y el del príncipe Guillermo por la publicación de una fotografía de su madre moribunda en los medios italianos. Incluye también detalles de una fiesta planeada por los dos hermanos hoy enemistados después del concierto conmemorativo de la princesa Diana y de la relación de Enrique de Inglaterra con Tiggy Legge-Bourke, su niñera de la infancia. Está previsto que él dé testimonio el próximo jueves.
En el juicio se espera que sea clave uno de los investigadores privados involucrados, Gavin Burrows, quien en una declaración habría admitido la falsedad de un testimonio en el que afirmaba haber realizado una recopilación ilegal de información en nombre del grupo editor. Según The Sunday Times, Burrows ha declarado al respecto: “Nunca recibí instrucciones ni encargos de nadie del Mail on Sunday ni del Daily Mail para que realizara una recopilación ilegal de información en su nombre”. Associated Newspapers niega en rotundo las acusaciones, calificándolas de “escabrosas” y “simplemente absurdas” y sosteniendo que son parte de una conspiración coordinada contra la prensa.

Tanto la relevancia de los medios acusados como el alto perfil de los demandantes hacen de este uno de los casos más mediáticos que se han juzgado en Gran Bretaña en los últimos años. Según el abogado de medios Mark Stephens: “Este caso cuestiona si la editorial más influyente de Gran Bretaña superó de verdad la era de las escuchas telefónicas sin tocar el agua, o si simplemente evitó ser el centro de atención”. Y ha asegurado: “Por primera vez, el tribunal examinará las pruebas, los patrones y las fuentes que nunca antes se han probado”.
Según publicaba The Sunday Times este domingo 18 de enero, una fuente cercana al duque de Sussex afirmó que este se siente “confiado y preparado” para la batalla judicial. La misma fuente ha declarado a The Telegraph: “Confiado y preparado son las palabras que usaría para describir su estado de ánimo actual”, y ha añadido que el príncipe Enrique es “afortunado” por contar con los medios para llevar un litigio tan costoso a los tribunales, afirmando además que “no tenía miedo” de hacerlo. Además de no esperar ninguna aparición pública fuera del tribunal, el dominical británico también ha publicado que el duque de Sussex será el primero en declarar a finales de esta semana.

En cuanto a si el príncipe Enrique aprovechará su estancia en el Reino Unido para coincidir durante estos días con otros miembros de su familia —en concreto, sobre si se reunirá con su padre—, el periódico considera poco probable que esto ocurra, dado que Carlos III se encuentra desempeñando funciones oficiales en el palacio de Holyroodhouse, en Edimburgo (Escocia). El periódico entiende, además, que el monarca no verá a su hijo menor mientras su proceso judicial contra la prensa esté en curso, ya que no quiere dar la impresión de estar involucrado en el caso. Por su parte, los príncipes de Gales también asumirán estos días compromisos en Escocia, con eventos planeados en Stirling y Falkirk para el próximo martes, mientras que la reina Camila tiene varias apariciones públicas planeadas esta semana. La última visita del hijo menor de Carlos III al Reino Unido fue el pasado mes de septiembre, cuando los dos mantuvieron una reunión de 50 minutos.
En una lectura más personal, el actual juicio —el tercero que lleva a cabo contra los medios— se entiende como un hito en la cruzada de Enrique de Inglaterra contra los tabloides de su país. Era un niño de 12 años cuando su madre, la princesa Diana, murió en un accidente automovilístico en 1997 mientras era perseguida por paparazis en París, y lleva años denunciando las tácticas a menudo agresivas de los medios británicos, comprometiéndose, como en esta ocasión, a llevarlos a los tribunales. En enero de 2025, ya llegó a un acuerdo extrajudicial con el grupo mediático de Rupert Murdoch, que le pidió perdón por invadir su privacidad.

