Julio de 2010. Decenas de fotografías de jóvenes están desplegadas en la mesa del jurado de X Factor. Todos ellos se han presentado al programa de televisión británico y los jueces, a la caza de nuevos talentos, van seleccionando una a una las imágenes de aquellos que formarán una nueva banda. El productor Simon Cowell y la cantante Nicole Scherzinger son los encargados de escoger aquellos perfiles que más les encajan para una boyband, a pesar de que previamente les habían descartado como solistas. Así nacía One Direction, una de las bandas británicas más exitosas de la historia. “Esta es la categoría que quiero. Solo a ellos”, afirmaba Cowell mientras ponía la mano sobre sus rostros. Fueron apadrinados por el juez quien, a pesar de que finalmente quedaron en un tercer lugar, les pagó un contrato discográfico con Syco Music, su propio sello, para que pudiesen lanzar un disco, Up All Night.
Pero los cinco integrantes de One Direction no son los únicos que tienen algo que agradecer a Cowell. Él está detrás de éxitos de artistas como Leona Lewis, James Arthur y Olly Murs, y también de agrupaciones como Little Mix y Fifth Harmony —de la que formó parte Camila Cabello antes de lanzar su carrera como solista—. Convertía en oro todo aquello que tocaba y parecía tener buen ojo para encontrar al talento en largos procesos de selección de todo tipo de programas de televisión —también estuvo detrás del éxito de Susan Boyle—. Pero después de años de triunfos y polémicas, parece que su fórmula mágica ha perdido su efecto. O así lo confirman las cifras del nuevo proyecto que tiene entre manos y con el que buscaba volver a repetir la fórmula que le llevó al éxito.
“Lo que dice Simon, se hace. Y lo que Simon dice ahora mismo es que el mundo necesita urgentemente a su próxima banda juvenil estrella”, explican desde Tudum, el blog de Netflix en el que anuncian sus estrenos. Fue el pasado mes de diciembre cuando se estrenó en la plataforma de streaming Simon Cowell: The Next Act. Son seis episodios —de entre 45 minutos y una hora de duración— en los que se ve al productor musical en busca de nuevos rostros que formarán este proyecto. “¿Logrará batir récords en la industria una vez más?”, preguntan desde el citado medio. La respuesta, por el momento, es no. Después de “cientos de audiciones”, Cowell tuvo que reducir la elección a 16 aspirantes. Finalmente, son siete los que integran la banda —la mayoría de ellos todavía menores de edad—: December 10, llamada así por la fecha de lanzamiento del proyecto.
“No son nada falsos. Son simplemente chicos muy majos, muy motivados y divertidos. Eso es lo que me encanta de ellos”, afirmó en una entrevista con The Times a finales de enero. Y continuó: “No quiero exagerar, porque soy bastante supersticioso, pero creo que tienen algo. Son muy talentosos y simpáticos. Creo que realmente merecen esta oportunidad”. Pero los medios británicos ya han empezado a señalar a Cowell: “En el documental —un intento de limpiar su reputación y dirigido a menores de 25 años para darles una explicación sobre quién es en realidad este fantasma del pasado de los realities que ahora vapea—, Cowell lidia con su declive”, afirma una periodista de The Observer. “Los jóvenes ya no necesitan que alguien les convierta en estrellas, ellos mismos pueden convertirse en una” o “Es un hacedor de reyes reducido a bufón, rogando por la atención de los influencers de TikTok”, dicen otras críticas. “La milmillonésima versión de su única idea”, titulaba The Guardian la crítica de su programa en Netflix. “Esta vez el objetivo secreto es simplemente devolver a la fama a Cowell. Esos pobres chicos no tienen ninguna oportunidad”, añadía.

“Su visión para el negocio es indudable y podríamos decir que es uno de los sucesores del trío Stock, Aitken y Waterman que dominó la lista de éxitos en los ochenta y noventa. Aunque en su biografía hay patinazos gordos, como no haber apostado en su día por Take That o Spice Girls, los éxitos comerciales de Westlife y sobre todo One Direction están ahí”, explica Manuel Pinazo, director de la revista musical Muzikalia. Y continúa: “Lleva más de tres décadas con el radar puesto y no le faltan logros. De igual modo, es un tipo con unos métodos discutibles”. Mr. Nasty (señor cruel, en español) fue su apodo durante años por las formas en las que se dirigía y trataba a los participantes de los programas en los que aparecía. Estos últimos años ha preferido mantener un bajo y discreto perfil, y ahora parece querer recuperar la reputación perdida.
“El mundo del pop es cíclico y hay etapas que parecen superadas. Lo de December 10 suena a lo mismo de siempre: exprimir una fórmula mil y una veces repetida”, subraya Pinazo. La idea es la misma, pero los tiempos no son los mismos y todo ha cambiado. “Este es un fenómeno que funcionaba en la época de consumo masivo de televisión. Los potenciales fans de estos productos hoy viven enganchados a plataformas como TikTok o YouTube”, continúa explicando. Backstreet Boys, Take That, NSYNC, One Direction… Ejemplos de boybands exitosas hay muchos a lo largo de la historia, pero desde hace unos años los únicos que alcanzan relevancia son los grupos de Kpop. “No ha habido relevo de boybands o girlsbands occidentales en años. De hecho, creo que no ha habido uno realmente exitoso desde One Direction. Es algo que ahora funciona en Asia, pero no en Europa o Estados Unidos”, añade el experto. Y concluye: “Entiendo que se haya querido lanzar en una plataforma como Netflix, pero de momento parece que no han dado con la tecla”. Eso sí, según matiza, un tropiezo en su carrera no significa su final: “Mucha gente da a Cowell por amortizado, yo no estaría tan seguro”.
Los números están ahí: December 10 acumula 410.000 seguidores en Instagram y casi 600.000 oyentes mensuales en Spotify. Y la única canción que han lanzado, Run My Way, acumula en un mes y medio dos millones de reproducciones. Unas cifras que parecen positivas, teniendo en cuenta que se trata de una banda que lleva poco más de dos meses en la industria, pero no especialmente llamativas si se tiene en cuenta que el grupo se ha paseado por todas las cadenas de televisión y periódicos británicos gracias a una promoción con la que muchos sueñan —todo ello por la evidente influencia de Cowell y Netflix—.
Hay una cosa que queda clara viendo el programa y leyendo las entrevistas que han ido dando: no se trata de convertir en famosos a siete jóvenes, es un nuevo intento de reflotar la carrera del productor. “Solo quiere demostrar a sí mismo y al mundo que aún tiene potencial. Le alegra saber que sigue siendo relevante”, revela su prometida, Lauren Silverman, en uno de los capítulos. E incluso en la portada de la revista de The Times para promocionar a sus siete elegidos el titular es un “I’m back” (Estoy de vuelta, en español). Tampoco se trata de una cuestión de dinero: Cowell cuenta con un patrimonio neto actual de más de 500 millones de libras, según los medios británicos. Él también tiene claro por qué ha vuelto: “Llegué a un punto en el que me sentía muy cómodo. Y creo que cuando uno se siente cómodo, se vuelve aburrido”.

