
“Me conozco. Por eso muchas veces no puedo salir de casa. El derbi es historia. Deseo hacer historia con toda mi alma y tengo un fuego terrible. La clave para afrontar el derbi en todos los equipos en los que he estado es tener sentido de pertenencia”. Así respondió Matías Almeyda, entrenador del Sevilla, cuando se le preguntó por el duelo de la máxima rivalidad sevillana. El argentino, de 51 años, mostró su lado más pasional. Un técnico que bajó a los abismos de la depresión cuando dejó el fútbol como jugador y que ahora tiene la misión de rehabilitar al Sevilla. Como hizo con el River cuando lo dirigió como entrenador después del descenso histórico del gigante argentino al abismo de la Segunda División. La semana ha sido intensa en el club nervionense. La derrota en Barcelona contra el Espanyol dejó huella. Pero desde el martes se activó el modo derbi. Y Almeyda sabe mucho de duelos de este tipo.
Mediocentro de carácter, ha disputado como jugador tres de los derbis más importantes del fútbol mundial: el River-Boca, el Sevilla-Betis y el Lazio-Roma. Forjado en la cantera del River, el técnico del Sevilla disputó un total de cuatro derbis, ganando uno, empatando otro y perdiendo dos. Los jugó, además, en la etapa final de su carrera deportiva y como capitán de River. En 1996, hace 29 años, un joven Almeyda con 23 años debutaba en el derbi sevillano. Aquel 22 de diciembre el Betis se imponía por 0-3 con goles de Alexis, de penalti, Alfonso y Olías. Almeyda, que compartió once con Monchi, Prosinecki o Bebeto, entre otros, cuajó un derbi muy discreto en su temporada de estreno en el fútbol europeo. “Ojalá tuviera cinco minutos en este derbi para poder tomarme la revancha. Me sentí horrible”, admitió Almeyda, al que no le gusta nada que le recuerden ese episodio.
En el verano de 1996, el argentino se había convertido en el fichaje más caro de la historia del Sevilla. Vendido en el verano de 1997 al Lazio, Almeyda se rehabilitó en el fútbol italiano. Y allí disfrutó de otro de los derbis mundiales: el de Roma, la capital de Italia. En las filas de la Lazio, con gente a su lado como Verón, Simeone o Nedved, jugó seis encuentros de la máxima rivalidad, ganando tres, empatando uno y perdiendo dos. Todavía como entrenador, Almeyda dirigió al River en tres choques contra Boca. Empató dos y perdió uno. “Es una persona apasionada. Ama el fútbol, lo vive todo al máximo”, aclara Carmona, defensa del Sevilla, sobre su entrenador. “Es semana de derbi, pero puedo asegurar que vive todos los partidos de manera parecida. Desde el primer día que llegó lo entrega todo”, aclaró el zaguero, que regresa al once inicial después de estar sancionado frente al Espanyol.
Almuerzo de conjura
“Es el que más derbi habrá vivido de todos nosotros. Además, ha vivido derbis tan especiales como los River-Boca, que son tremendos. Él nos transmite cómo se tiene que vivir esa clase de partido. Pero también dejando claro que hay que llevar la semana con tranquilidad”, admitió Juanlu, también canterano del Sevilla como Carmona.
El pasado miércoles hubo un almuerzo de conjura en la ciudad deportiva del Sevilla. Llamó la atención el carácter moderado de Almeyda en una charla en la que también participaron el presidente, José María del Nido Carrasco, y los capitanes, con Marcao y Gudelj dando el paso adelante. No se le conoce a Almeyda un acto público en Sevilla. Junto con el director deportivo, Antonio Cordón, ha cerrado el vestuario a los suyos, a los que considera una familia. Hay orden en la caseta, coto privado de los futbolistas y el cuerpo técnico. Bielsista al cien por cien, su fútbol es intenso y lleno de duelos.
Alejado de los fastos sociales que acompañan al club y de una ciudad con tantas oportunidades de ocio como Sevilla, Almeyda solo acudió a un encuentro con la prensa en el Sánchez Pizjuán el pasado 12 de noviembre.
Apareció primero enTu Chica Musical

