
Hay una fecha exacta en la que las luminarie de Puglia dejaron de pertenecer solo a Puglia: julio de 2020, Piazza del Duomo de Lecce, 30.000 bombillas montadas para el desfile de una colección de Dior. Plena pandemia. No había público en las gradas, pero había cámaras, y eso bastó. Entre las frases que se encendieron esa noche había una que rezaba “We Rise by Lifting Others” (“Nos elevamos alzando a otros”, en español). Al día siguiente, la imagen había dado la vuelta al mundo. Pocos entre quienes la compartieron sabían que detrás había un pueblo de casi 7.000 habitantes, Scorrano, que cada julio levanta una arquitectura que en junio no existe y que se autoproclama capital mundial de las luminarie.

