
Una nodriza amamanta a un recién nacido, mientras la mujer interpela con su mirada al espectador. Los tejidos de la cofia blanca y de la manga roja de su vestido dialogan con los pesados cortinajes bermellones que enmarcan la escena por la parte superior del cuadro. A la derecha, una mujer desnuda mira hacia un lado, absorta en algo que le llama la atención fuera de lo representado. Está sumergida en una bañera cuyo interior permanece cubierto por una impoluta tela de lino, para evitar que su piel toque el metal del recipiente. En la mano sujeta un clavel rojo (Dianthus caryophyllus), símbolo de su compromiso afectivo probablemente con Enrique II de Francia, ya que la retratada bien podría ser Diana de Poitiers, como señala la web del Museo del Prado, que custodia esta obra.


