
En la última temporada de Las Kardashian, Kylie Jenner, la hermana pequeña del famoso clan, cuenta que un comentario aparentemente banal tras uno de sus primeros besos desembocó en una crisis de autopercepción que terminaría llevándola a inyectarse ácido hialurónico en sus labios, convencida de que eran demasiado finos. De esta forma, la observación negativa de un adolescente sobre los labios de la hoy influencer y millonaria empresaria —que ocurrió cuando todavía no era tan conocida como sus hermanas— desató un efecto mariposa que culminó con millones de mujeres de todo el mundo sometiéndose a tratamientos en busca de unos labios parecidos a los suyos, convertidos ya en icono e insignia de un imperio de la cosmética.

