La balanza se inclina del lado de Brad Pitt (Oklahoma, 62 años) en el largo litigio que mantiene con Angelina Jolie (Los Ángeles, 51 años) por la venta del que una vez fue algo así como su nido de amor en Francia, el Château Miraval, el escenario de su boda en agosto de 2014. Llevan cinco años enfrentados en los juzgados por la venta de Jolie de su parte de los viñedos que rodean la finca al Grupo Stoli en 2021 (cuando ya no eran pareja), y ahora el Tribunal Superior de California le hado una victoria al actor de El club de la lucha al permitir, como su equipo legal pretendía, que los compradores de su exesposa testifiquen sobre cómo se produjo aquella venta. Durante todo este tiempo, Pitt ha considerado ilícita la adquisición ya que, según su versión, los compradores de origen ruso dispusieron de información privilegiada: la que Jolie les habría proporcionado. A esto se suma que, siempre según él, al vender su parte la actriz rompió un acuerdo por el que se comprometieron a no vender sus acciones sin conocimiento del otro. Saber si existía o no tal acuerdo puede ser clave para la victoria de uno u otro en los tribunales.
La petición avalada por el tribunal se detalla en un documento judicial fechado el 17 de junio que recoge cómo el ganador de dos premios Oscar argumentó que los inversores de la empresa de bebidas espirituosas y vino tenían conocimiento directo de la venta de Jolie a Tenute del Mondo, la división vinícola del Grupo Stoli. No ha sido esta la primera vez que el protagonista de Seven intentó que los compradores testificaran: ya lo hizo en junio de 2025, cuando pidió que se tomara declaración a Alexey Oliynik, uno de los integrantes del Grupo Stoli, a lo que este supuestamente se negó, argumentando que no se le podía obligar al residir en Suiza. Los abogados de Pitt argumentaron entonces que el Grupo Stoli era “objeto de repetidos boicots en relación con la invasión de Ucrania por parte de Vladímir Putin y su agenda legislativa homófoba”. También alegaron que la venta de Jolie puso en peligro “la reputación del negocio que Pitt construyó con tanto esmero”.
Según el tribunal que ha admitido las declaraciones de los implicados en la compra, Oliynik y las “personas más cualificadas” de la división vinícola del Grupo Stoli, Tenute del Mondo BV, y de Nouvel LLC —la empresa que Jolie vendió a Tenute del Mondo— deberán realizarse en Londres antes del 30 de septiembre.
Para entender mejor la batalla judicial por la bodega francesa, de la que fueron copropietarios mientras duró su matrimonio, hay que remontarse a 2021, cuando Jolie acusó a Pitt de bloquear la venta de sus participaciones del viñedo. Más tarde, en febrero de 2022, este denunció a la actriz de Maléfica por vender su parte de la finca al empresario Yuri Shefler —un multimillonario ruso expatriado que reside en Suiza y dirige el Grupo Stoli— sin previo aviso y a pesar del acuerdo que Pitt sigue defendiendo. Jolie tardó solo unas semanas en responder con una contrademanda en la que alegaba que aquel acuerdo nunca había existido y que para ella la venta había sido una forma de cerrar un “capítulo profundamente doloroso y traumático de su vida y la de sus hijos”.
Ahora, como ha recogido la revista People, el miércoles 24 de junio el Tribunal de Apelaciones de California revocó su decisión sobre la participación de Shefler en la venta de Château Miraval. Determinó que, a pesar de haber afirmado tener un “papel mínimo” en la venta de la bodega, “resulta inverosímil que Shefler, un hombre de negocios experimentado, arriesgara casi 40 millones de dólares en una transacción de la que no sabía nada y en la que no tenía ninguna relación”. La audiencia sobre la moción para obligar a Shefler a prestar declaración tendrá lugar el próximo 8 de julio.

Volviendo a los capítulos previos, en 2023, Brad Pitt demandó a Jolie y le exigió una indemnización por daños y perjuicios debido a su venta al “conglomerado de bebidas espirituosas vinculado a Rusia” de Shefler. La cifra de la demanda la hizo pública People en noviembre de 2025: 35 millones de dólares. En julio de 2025 el capítulo volvió abrirse cuando Pitt acusó al comprador de haber tenido información privilegiada para la adquisición, es decir, directamente de su exesposa. Para demostrarlo, le reclamó a la actriz las comunicaciones privadas; ella, para no atender a la demanda, se acogió al privilegio de confidencialidad entre abogado y cliente.
Respecto a la última buena noticia que el tribunal le ha dado al actor, una fuente cercana a este ha declarado a People que “esta victoria supone un paso más hacia la transparencia sobre lo sucedido”. Según la misma fuente, Shefler “era un socio que [Jolie] eligió a sabiendas de que Brad no quería que estuviera involucrado en el negocio”. La publicación también menciona otra fuente cercana que les contó que Jolie había acordado que Pitt “tendría derecho de tanteo” sobre la venta, “pero aun así se la vendió a Shefler”. Mientras, un abogado de la actriz de Couture ha afirmado a la misma revista que esta decisión “no tiene ningún impacto en el fondo del caso (…).. En este momento, la señora Jolie solo espera ganar el juicio el próximo año para que su familia finalmente pueda concentrar sus energías en sanar y seguir adelante”.
La finca con castillo incluido de Château Miraval, ubicada en la Provenza francesa, fue adquirida por la entonces pareja en 2008. Allí se casaron en secreto en una ceremonia íntima solo con la presencia de sus seis hijos. Tras finalizar su largo proceso de divorcio en diciembre de 2024, después de ocho años de batalla judicial, es, además de sus hijos en común, lo único que une (y desune) a los actores. El pasado mayo, la actriz puso a la venta su mansión de Los Ángeles, en una especie de preparación para cortar lazos con la ciudad cuando todos sus hijos sean mayores de edad, lo que ocurrirá este próximo 12 de julio, cuando sus mellizos cumplan 18 años.

