Marius Borg Høiby se encuentra en prisión preventiva desde el pasado mes de febrero. Bajo arresto, afrontó el juicio en el que se enfrentaba a 40 delitos, entre ellos cuatro cargos de violación. Unas acusaciones por las que la fiscalía ha solicitado siete años y siete meses de cárcel para él, y de la que se espera la sentencia el próximo lunes, 15 de junio. A lo largo de este tiempo, ha pedido en varias ocasiones salir de la cárcel de Oslo en la que está ingresado. Y este lunes, 8 de junio, parecía que iba a obtener la libertad. En un primer momento, el Tribunal de Distrito de Oslo acordó su puesta en libertad tras conocerse que el estado de salud de su madre, la princesa Mette-Marit, se ha agravado hasta tal punto que ha sido incluida en la lista para recibir un trasplante de pulmón. Pero la decisión ha sido apelada al momento por la fiscalía, que ha solicitado la suspensión de la medida, por lo que por el momento el joven seguirá en prisión hasta que el Tribunal de Apelación resuelva su caso.
Según informa el medio noruego NRK, el Tribunal ha señalado varias razones a favor de la liberación: la difícil situación en la que se encuentran Høiby y su madre debido a la grave enfermedad de la princesa, y que existe incertidumbre sobre la frecuencia con la que se podrá organizar que la visite mientras esté en prisión. Además, se cree que Høiby tiene un fuerte deseo de estar con su madre, lo que presupone que se abstendrá de cometer nuevos actos delictivos, según indica la sentencia luego apelada por la fiscalía. Según el citado medio, el joven ha comparecido este lunes por la tarde ante el tribunal, donde ha asegurado estar pasando “por un momento extremadamente difícil”. “Cada domingo podría ser la última vez que nos veamos”, ha dicho en referencia a Mette-Marit de Noruega. “Es insoportable estar encerrado sabiendo que mi madre está tan enferma”, ha añadido.
La fiscalía, aunque ha asegurado comprender que la situación de Høiby es difícil, no cree que se haya reducido el riesgo de que se cometan nuevos delitos.
Tras conocerse la noticia sobre el futuro trasplante de Mette-Marit el pasado viernes, uno de los abogados del joven, Petar Sekulic, anunció que había presentado de nuevo una petición para que se le levantara la prisión preventiva a la que llevaba sometido desde hace meses debido la enfermedad de su madre, diagnosticada de fibrosis pulmonar en 2018. “Nos hemos dirigido a la fiscalía con una solicitud escrita para que sea liberado”, dijo Sekulic al canal TV2.
Høiby, de 29 años y nacido de una relación de Mette-Marit anterior a su matrimonio con el príncipe heredero Haakon de Noruega, ya había presentado una solicitud similar con anterioridad, aludiendo entre otros motivos que las visitas en prisión podrían perjudicar la salud de un familiar próximo por la mala calidad del aire —no citaba explícitamente a su madre— y solicitaba que pudiese cumplir el tiempo restante hasta su sentencia en régimen de custodia domiciliaria con tobillera electrónica en el palacio en el que viven los príncipes herederos. Pero también en las anteriores ocasiones la fiscalía se había opuesto por el peligro de que pudiera volver a delinquir. De hecho, está en prisión desde que fue arrestado por cuarta vez un día antes del inicio de su juicio, a principios del pasado mes de febrero, por saltarse la orden de alejamiento que tenía de una de las víctimas. Además de los cuatro delitos por violación a cuatro mujeres mientras dormían, Høiby está acusado de seis casos de conducta sexual vejatoria y otros de agresiones, amenazas, infracción grave de la ley de narcóticos, daños, alteración del orden público y de tráfico.
El pasado mes de mayo, el Tribunal del Distrito de Oslo no le concedió la petición de permanecer bajo custodia en el palacio de Skaugum porque, según el juez Hans Nikolai Førde, el riesgo de reincidencia no se había reducido. “El tribunal señala el uso del teléfono móvil como uno de los motivos por los que persiste el riesgo de nuevas infracciones de la orden de alejamiento”, explicaba el medio NRK, presente en la rueda de prensa.

El traslado denegado es una posibilidad gracias a la reforma del artículo 184 de la Ley de Enjuiciamiento Penal de Noruega, que contempla que la “orden de confinamiento domiciliario” sea viable siempre que “el acusado y los adultos que conviven den su consentimiento”. Por este motivo, se entiende que tanto el príncipe Haakon de Noruega como su esposa han dado luz verde para que esté a la espera de la sentencia en el palacio de Skaugum, su residencia oficial.
Pero para el Tribunal de Distrito de Oslo ahora la situación ha cambiado mucho desde que el pasado viernes se hiciera público que Mette-Marit necesita un trasplante de pulmón. “Como resultado de su enfermedad pulmonar crónica que pone en peligro su vida, y tras extensos exámenes médicos, su alteza real la Princesa Heredera Mette-Marit ha sido incluida en la lista de espera”, informaba el comunicado publicado en la web de la casa real el viernes 5 de junio. Una nota en la que se aseguraba que la progresión de la enfermedad de la futura reina es “seria”. La casa real noruega informaba, además, que la futura reina iba a limitar su agenda y que la princesa Ingrid, de 22 años y segunda en la línea de sucesión, ha regresado ya a su país, donde pasará el semestre de otoño como una estudiante de intercambio en la Universidad de Oslo, donde seguirá con la licenciatura en Ciencias Sociales que estaba cursando en la Universidad de Sídney.

