La princesa Désirée de Suecia, hermana del rey Carlos Gustavo (80 años), falleció el pasado 21 de enero a los 87 años. “Se quedó dormida en su casa del castillo de Koberg, en Västergötland, rodeada de su familia”, anunció el tabloide sueco Expressen. Más de cuatro meses después, este mismo medio ha desvelado los detalles de su testamento. “El inventario de los bienes de Désirée, que ya ha sido presentado a la Agencia Tributaria sueca y, por lo tanto, se ha hecho público, revela que deja un patrimonio de 126 millones de coronas suecas [casi 11,6 millones de euros]. Esto incluye efectivo y bienes, así como joyas por valor de casi un millón de coronas y un apartamento en Mallorca. El apartamento, valorado en 6,5 millones de coronas [0,92 millones de euros], se encuentra en Santa Ponsa, la misma zona donde también residía su hermana, la princesa Brígida [fallecida el 5 de diciembre de 2024]”, informaba la publicación este domingo 7 de junio.
El rey Carlos Gustavo compartió un emotivo comunicado tras la muerte de su hermana. “Son muchos los entrañables recuerdos familiares que se crearon en la casa de la familia Silfverschiöld [el apellido del marido de Désirée, el fallecido empresario y aristócrata Nils August Otto Carl Niclas Silfverschiöld, con quien se casó en 1964] en Västergötland, un lugar de Suecia que llegó a significar mucho para mi hermana. Mi familia y yo expresamos hoy nuestras condolencias a los hijos de la princesa Désirée y a su familia”, declaró el monarca.
Cuando Niclas murió en 2017, la princesa Désirée dijo: “Soy afortunada. Estoy muy agradecida de tener buena salud. Y luego está la alegría de tener hijos y nietos. Adoro a mis nietos y creo que ellos también adoran a su abuela”. Los Silfverschiöld tuvieron tres hijos: Carl (61 años), Kristine (59 años) y Hélène (57). Según se ha conocido ahora, la herencia de su madre se divide entre sus dos hijas, pero el primogénito “no tiene derecho a recibir nada del dinero”, según publica Expressen. “Con este nombramiento he perjudicado a mi hijo Carl. Sin embargo, ha sido debidamente compensado por ello en el testamento de mi esposo, redactado hoy, tanto en lo que respecta a sus bienes privados como a los bienes que posee con derechos fiduciarios”, explica la fallecida princesa en su testamento.

Tras la muerte de Nils en 2017, su hijo Carl heredó todo: la fortuna privada del barón, valorada en 26 millones de coronas suecas —2,4 millones de euros—, así como el fideicomiso de Koberg y Gåsevadsholm, dos históricos castillos y latifundios suecos unidos en la actualidad bajo una misma gestión forestal y agraria, con activos valorados en algo más de 500 millones de coronas —46 millones de euros—. Dado que los fideicomisos suecos deben liquidarse gradualmente cuando fallece el titular, el pack de castillos se convirtió en una sociedad fiduciaria de responsabilidad limitada, de la que Carl Silfverschiöld se convirtió en director ejecutivo. Actualmente, el primogénito del matrimonio gestiona alrededor de 20.000 hectáreas de terreno.
Según indica el tabloide sueco, el administrador de la herencia, Carl-Fredrik Herslow, aseguró en 2017 —después de que se transfiriera la herencia del patriarca a su hijo mayor— que “los hermanos están de acuerdo con el reparto, ya que las hermanas han sido compensadas”. Algo revelado, años después, tras conocerse el testamento de la madre.

La princesa Désirée nació el 2 de junio de 1938 en el Palacio de Haga como la tercera hija del príncipe heredero Gustavo Adolfo y la princesa Sibilia. Creció junto a sus cuatro hermanos, las princesas Margarita, Brígida, Cristina y el entonces príncipe Carlos Gustavo, el menor de la familia, pero el único varón de los cuatro hermanos y, por tanto, el actual rey, pues entonces estaba en vigor la ley sálica, abolida en Suecia en 1979.

