Algunos gatos se quedan ensimismados mirando la pantalla del televisor. Pareciera que están disfrutando del programa, pero lo que en realidad les hipnotiza es el movimiento y el tipo de imagen que ven. La mirada felina tiene sus preferencias visuales: les llaman la atención las escenas donde aparecen pájaros, peces u otros animales susceptibles de ser cazados por ellos. Pero no a todos los gatos les gusta mirar pantallas ni les viene bien; en algunos casos les puede incluso provocar ansiedad.
¿Qué particularidades tienen los ojos felinos? “Ven en colores diferentes, porque son dicromáticos y perciben tonalidades azules, verdes o amarillas, pero los rojos o rosados los captan como grises”, explica Elisabet González de Chávarri, profesora de Etnología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid. “Su agudeza visual es menor que la de los humanos, aunque la periférica es amplia y, de cerca, es excelente para la caza. Pero lo más destacable es su capacidad para detectar movimientos rápidos, lo que los convierte en buenos cazadores”, añade.
Las particularidades de la mirada de los gatos y su carácter definen su interacción con las pantallas. “Son curiosos por naturaleza y les gusta investigar cosas nuevas, por lo que para ellos mirar estos dispositivos es como ver un pájaro a través de la ventana. Aunque no vale cualquier imagen, tiene que despertar su instinto cazador, como si estuvieran en la naturaleza”, sostiene la experta.
Así que los programas para felinos deben cumplir varios requisitos para que les atraigan, que tienen que ver con el tipo de movimiento, el color y el contenido. “Las imágenes deben despertar su instinto depredador, con desplazamientos repentinos o suaves, que imitan cómo se comportan sus presas preferidas, como ratones, pájaros o mariposas”, afirma González de Chávarri. “Los televisores actuales tienen alta resolución, con muchos fotogramas por segundo, lo que permite captar bien el movimiento, que es lo que llama su atención. Sin embargo, con los aparatos antiguos lo ven borroso”, aclara la especialista. Los colores también influyen en los gustos de los mininos a la hora de mirar las pantallas. “Les gustan los que tienen tonalidades intensas y contrastadas, de la gama de azules, amarillos o verdes”, agrega.

El cerebro del gato está diseñado para captar el mundo con la mirada de un cazador, de forma que le ayude a sobrevivir. “Está evolutivamente diseñado para detectar movimientos rápidos, pequeños y erráticos. Por eso le fascinan los documentales de naturaleza o los vídeos creados específicamente para ellos (como Cat TV) donde aparecen pájaros, ratones, peces, ardillas o insectos, sus presas habituales”, explica João Pedro Monteiro, profesor en la Cooperativa de Enseñanza Superior Politécnica y Universitaria de Gandra (Portugal). También destaca lo que hipnotiza a los felinos de estos programas: “Se activa de inmediato su secuencia predatoria innata: observar fijamente, acechar y prepararse para el salto. Lo que realmente les atrae no es ver la televisión, sino los estímulos que la pantalla proyecta en su entorno”.
Pero, ¿este interés por determinados programas puede tener alguna utilidad? “Poner vídeos de presas es una excelente herramienta de enriquecimiento ambiental visual, sobre todo para gatos que no salen de casa, ya que previene el aburrimiento”, añade Monteiro.
El uso de las pantallas debe hacerse de manera correcta para evitar alteraciones del comportamiento. “Tiene que haber supervisión, porque el gato nunca puede atrapar físicamente la presa y, al no poder tocarla ni morderla, el ciclo no se cierra, lo que les puede generar frustración y obsesión”, advierte el especialista. El buen uso pasa por que vea imágenes durante unos pocos minutos y después dar al animal la posibilidad de que dé rienda suelta a su instinto cazador con algún objeto. “Las visualizaciones pueden ser de entre cinco y diez minutos. Al terminar, se redirige su atención a un juguete para que lo cace de verdad y, por último, se le da un pequeño premio comestible. De esta forma, se completa el ciclo de caza de manera natural”, aconseja Monteiro.
También hay que tener en cuenta cuestiones como el volumen o la colocación de la televisión. “Conviene mantener bajo el sonido, porque los gatos tienen muy buen oído, por lo que hay que evitar ruidos bruscos o cambios repentinos de música. Además, es mejor que tengan sonidos de fondo, como el del mar si salen animales acuáticos”, aporta González de Chávarri. “También se deben evitar contenidos con destellos o flashes de luz intensos, porque pueden resultar estresantes. Además, la televisión debe estar bien sujeta por si el animal toca la pantalla”, añade la experta. Y da otro consejo más: “Cuando el animal esté solo en casa, es preferible dejar programas con contenido relajante, especialmente diseñados para reducir la ansiedad de los gatos”.

Los perros y las pantallas
¿Solo los gatos son fans de las pantallas? A los perros también les llaman la atención determinadas imágenes, pero hay diferencias. Según Paula Andrea Guerrero, veterinaria en la Universidad de la Salle y directora de la clínica Visión Vet de Bogotá (Colombia), los gatos son depredadores de emboscada. “Su cerebro está diseñado para detectar movimiento, fijar la mirada, dilatar las pupilas y acechar, por lo que una pantalla reproduce ese gatillo sin el riesgo ni el gasto de energía”. En el caso de los canes, también les llaman la atención ciertas imágenes en pantalla, pero menos que a los mininos, además de tener intereses distintos. “El perro es perseguidor de larga distancia. Sin embargo, el gato es más visual; de emboscada y movimientos cortos. Por lo que la pantalla es un escenario que simula mejor la caza para ellos”, explica. “Los perros detectan bien el movimiento, pero necesitan olfato para confirmar que es real. Como la televisión o la tablet no huelen a nada, pierden el interés rápido”, aclara la especialista. “Además, la parte más social del perro le centra más en buscar la interacción humana y el gato se entretiene solo”, agrega.
A los perros les atraen las imágenes de especies de mayor tamaño. “Le gustan los animales grandes en movimiento y tienden a ladrar o corren a buscar en la pantalla”, aclara González de Chávarri. “El perro confía mucho más en su olfato y su oído para entender el mundo, por lo que a menudo necesitan un estímulo auditivo, como un ladrido o un sonido llamativo, para prestar atención”, dice en la misma línea Monteiro, a la vez que destaca la individualidad de cada animal sobre sus gustos con las imágenes en pantalla: “El interés depende de sus experiencias, personalidad o edad. Por ejemplo, los gatos cachorros son más juguetones y les llama más la atención. Algunos animales pueden mirar la televisión durante horas y otros no se fijarán nunca”.

