La moda se mira las costuras: las siluetas deconstruidas y las capas superpuestas dominaron la última edición de 080 Barcelona Fashion, la número 37, en una pasarela que, más allá de las tendencias, busca entender hasta dónde puede llegar una prenda. Con el Port Vell como escenario y el Mediterráneo de fondo, la plataforma de moda catalana ha perfilado, durante cuatro días, un ecosistema creativo donde convive la artesanía, la tecnología, la memoria y la sostenibilidad.
Ha sido la primera vez de Adolfo Domínguez y SKFK, que se sumaron a nombres consolidados como Custo Barcelona, Simorra, Escorpion, Txell Miras. El pulso internacional del certamen estuvo representado por firmas como Nazzal Studio y David Catalán, junto a la nueva generación de creadores que está tomando el relevo: AAA Studio, Benavente, Bibencia, Bolaño, Boulard, Carrieri, Coconutscankill, Doblas, Eñaut, Guillermo Justicia, Habey Club, Maison Moonsieur, Reparto, Rubearth, Tania Marcial, Victor von Schwarz y XVStrange. Un total de 26 diseñadores, diseñadoras y marcas que desgranaron sobre la pasarela por qué vestimos cómo vestimos y, lo más importante, qué impacto tiene.

La artesanía como resistencia
Escorpion fue la encargada de abrir el calendario, adelantando también el peso que la artesanía tendría en las demás propuestas. En Heritage, el punto vertebra toda la colección, tomando la forma de abrigos envolventes, chaquetas y jerséis de galga gruesa o vestidos que enmarcan la silueta. Un armario rico en texturas y volúmenes que, desde una mirada contemporánea, reivindica el valor de lo hecho a mano frente a la incertidumbre.

Ese mensaje también se desprende de los trenzados de SKFK, símbolo de los vínculos que el cuerpo establece con la ropa y de las poderosas sinergias que se crean en los talleres de moda. Porque Lotura (que en vasco significa unión) es un trabajo conjunto, entre diseñadores, artistas e investigadores; una confluencia de sinergias que les ha permitido explorar el potencial de las algas y las posibilidades de los tintes naturales. Porque sí, detrás de sus coloristas diseños hay flores de hibisco, espirulina, agar-agar o piel de naranja.
Una nueva vuelta a la sastrería
Camisas que quieren ser jerséis, bailarinas que son deportivas, faldas con intención de pantalones… Adolfo Domínguez es una de las marcas que defiende la sastrería como un campo de pruebas. En El número, su debut en 080 Barcelona Fashion, la firma revisita su propio archivo para revelar sus secretos: las chaquetas se entallan mediante mecanismos invisibles, las hombreras se exageran y las prendas incorporan elementos como alambres o varillas. Es una colección que nace del lenguaje del taller (incluso las cintas métricas se convierten en estampados) y habla de las ganas de experimentar.

El impulso de sacudirle la rigidez al traje volverá a surgir en Doblas y David Catalán. En la colección del primero, Collapse, no se libra ni el smoking. El diseñador echa la vista atrás, a ese traje contenido de los sesenta (resulta imposible no pensar en Mad Men), para atravesarlo de asimetrías, cortes inesperados y retales. Prendas a medio hacer, con mucho movimiento, que liberan y celebran el cuerpo. Por otro lado, David Catalán construye a partir de capas, con paneles y materiales que dialogan entre sí, manteniendo una silueta firme que se abre a la experimentación sin perder estructura. ¿Lo más interesante? Que cada prenda funciona de forma independiente pero se reinventa en la mezcla.

La moda como relato
Si la moda tiene el poder de contar historias, Txell Miras y Ugo Boulard lo toman al pie de la letra. En Una llàgrima simplificada en el desig, la primera traduce un relato atravesado por el deseo y la soledad en siluetas minimalistas y desestructuradas. La paleta, dominada por blancos puros, metalizados y tonos tierra, acentúa ese juego de contrastes, donde la prenda parece moverse entre lo físico y lo emocional.

Por otro lado, el debut de Ugo Boulard, With Kind regards, podría ser el vestuario de una adaptación contemporánea de Jane Austen. Inspirado en el universo epistolar, la colección parte de básicos que crecen en el detalle, llenándose de sellos, lacres bermellones y estampados que remiten a cartas antiguas. Pero lo más interesante no está en el grafismo, sino en la factura, con unos cuellos que se doblan como el papel y unos pantalones, construidos a capas, como si la cintura fuera un sobre. Una forma de transitar todas las épocas sin abandonar la nuestra.

Los nuevos románticos
El revisionismo histórico ha sido uno de los ejercicios más repetidos (y más estimulantes) de esta 080 Barcelona Fashion. Hay ecos del romanticismo del siglo XIX en Bolaño: Plan B es una colección teñida de negro y con cierta evocación pastoral, donde los volúmenes inesperados y los lazos se convierten en protagonistas. Ese mismo imaginario, más oscuro e introspectivo, se repite en Guillermo Justicia, que depura la silueta sin renunciar al volumen, para crear una tensión entre fragilidad y fuerza.

En una versión más luminosa, la corsetería es el eje estructural de la colección de Bibencia. La firma se inspira en el mito de Penélope, para dar vida a una serie de prendas que parecen tejidas en ese tiempo de paciencia y espera: plumas, cristales, bordados y encajes decoran su sensual propuesta de noche. Por último, Benavente lleva esa mirada hacia un terreno más histórico. En Les Muses de l’Empereur, la estructura remite a uniformes, armaduras y vestidos de gala, pero se aligera a través de tejidos fluidos y movimiento.

La armadura del futuro
El futuro es reciclado. Lo ha demostrado Carrieri en Star Fox, una colección que revisita la estética retrogaláctica de los noventa usando materiales reciclados y técnicas como el upcycling. Con el uniforme de los pilotos espaciales en mente, la propuesta se construye desde volúmenes oversize, tejidos acolchados y una paleta vibrante que evoca gráficos de 16 bits. Ergonomía y funcionalidad al servicio de una moda genderless 2.0.
DOMINNICO lleva varias temporadas explorando la segunda vida de las prendas. En Soft Armor vuelve a colaborar con Vinted para reconfigurar su propia armadura emocional. Aquí las apariencias engañan: lo suave deja de ser frágil, lo estructurado pierde rigidez; el rosa pastel se emancipa de la inocencia y el cuero se libera de su carga agresiva. Una falsa coraza donde los abrigos son de doble faz, el denim tiene textura y su icónico traje moto, además de abrirse a colores inesperados, funciona como una segunda piel.

Más pegada a lo cotidiano, Tania Marcial aterriza esa idea sobre el asfalto. Su colección parte del delivery, de su propia experiencia como repartidora, para construir un armario funcional, adaptado a la intempérie y la urgencia. Hay mucha investigación en los tejidos y, todo sea dicho, mucho orgullo de clase en los grafismos que lo tiñen.
Reivindicar las raíces
Es fácil imaginar a Bad Bunny vistiendo Orgull Migrant. Para celebrar su 25 aniversario, Ricardo Seco convirtió la pasarela en su propia Super Bowl: su colección revisita sus piezas más icónicas y las convierte en un estandarte de lo latino. Ahí están todos sus códigos: prendas sin género, referencias visuales, mensajes directos y una reflexión constante sobre las fronteras y los sistemas de exclusión.

En esta cartografía, la diseñadora palestina Nazzal Studio ha colaborado con el artista Jad Maq para dar forma a una propuesta inspirada en la vida beduina. El sentido de supervivencia atraviesa toda la propuesta: la cuerda, la seda, el metal o el látex son la base de unas siluetas que parecen responder a gestos primarios.
La firma XV Strange, fundada por diseñadores de origen guineano, también utiliza la moda para dialogar con sus raíces. Cada una de las prendas de Wosongle ha sido creada como un objeto artístico, poniendo énfasis en los tejidos y los estampados ancestrales, para reflexionar cómo nos comunicamos con nuestro pasado cultural desde el presente. En la práctica, eso se traduce en una producción a pequeña escala, la reutilización de excedentes textiles y una forma de hacer más cercana y consciente.

El derecho a divertirse
Es posible que la mujer para la que diseña Custo Barcelona y la de Reparto coincidan en las mismas fiestas. En We Own the Light, el primero se mantiene fiel a su ADN, insistiendo en los contrastes cromáticos y una sensualidad casi arquitectónica; Reparto, en cambio, se mueve entre referencias victorianas y ecos del Art Deco para construir un armario más irónico y underground. En ambos, los encajes y las transparencias funcionan igual: una invitación abierta a divertirse y experimentar.
Ese universo de tules, chantilly y gasas continúa en Final Girl, la propuesta de Victor von Schwarz. El diseñador se inspira en las supervivientes del cine de terror, para construir un armario que se mueve entre la inocencia y la resiliencia: vestidos que remiten a bailes de graduación, siluetas universitarias y tejidos ligeros que, lejos de suavizar, enfatizan el atrevimiento.

La espiritualidad manda
El fundador de Maison Moonsieur, Marc Sáez, tuvo un flechazo con Juana de Arco a los ocho años, cuando se encontró una estatua suya en Orleans. Esa imagen, entre lo sagrado y lo combativo, ha moldeado su imaginario y también esta colección: orquestada como una travesía emocional, explora la regeneración a través de materiales como la organza, el cuero sintético, el pelo o los encajes chamuscados. ¿El resultado? Prendas que podrían formar parte de la gira de Rosalía.
Esa travesía transformadora también aparece en Eñaut, que explora el crecimiento personal y la confianza en uno mismo, en Rubearth, con una propuesta de evocación japonesa y nihilista, y, desde un punto metafórico, en Habey Club. Las mariposas recorren los vestidos y abrigos como un símbolo de cambio, mientras los nudos deforman las siluetas y generan volúmenes, como huellas de lo vivido.

Grito generacional
Señora suélteme el brazo!!! ¿Acaso hay un título que condense mejor el espíritu de una generación? La colección de AAA Studio funciona como un grito frente al juicio social: prendas deportivas que transitan entre lo oversize y lo coquette, desafiando cualquier lógica funcional. La sudadera de estilo victoriano resume bien ese espíritu. Por su parte, Halfway Done de Coconutscankill se inspira en el brainrot, el deterioro mental resultado del consumo excesivo de contenido, dando forma a una propuesta marcada por las superposiciones de texturas y la diversidad cromática.

La última edición de 080 Barcelona Fashion llega a su fin, con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona, la colaboración de la Diputación de Barcelona y el respaldo de cinco patrocinadores y ocho colaboradores. Los patrocinadores son: Port Vell y Marina Vele (sede oficial), MAC Cosmetics (maquillaje oficial), Wella (peluquería oficial) y Hotel Me (hotel oficial). En cuanto a los colaboradores, las marcas que participan en esta edición son: Thuya Professional Line (manicura oficial), Rowenta (planchado e higienización oficiales), Cointreau (licor oficial), La Dama (restaurante oficial), Corma y Jardinarium (plantas vivas oficiales), Agua Nea (agua oficial), INCAVI (vino oficial) y La Roca Village (destino de moda oficial).

