
Hilary Duff (Houston, 38 años) está de regreso a los escenarios. Después de unos años alejada de ellos por decisión propia, la cantante y actriz está inmersa en la preparación de The Lucky Me Tour, su primera gira mundial en dos décadas. Interpretará algunas de sus canciones más conocidas, y no faltarán las de su nuevo disco luck… or something, lanzado el pasado viernes 20 de febrero. Una cosa queda clara: quiere volver a ser la estrella que fue a comienzos del siglo XXI, cuando se convirtió en la protagonista de la serie Lizzie McGuire (2001-2004), y quiere que se hable de ella, pero no a cualquier precio. Por ese motivo, está aprovechando la promoción en medios de comunicación para responder a algunas de las polémicas que la han estado persiguiendo las últimas semanas.
Una de sus últimas apariciones públicas ha sido en el podcast Call Her Daddy, presentado por Alex Cooper, este miércoles 25 de febrero. Ha sido en este espacio en el que ha criticado las afirmaciones que hizo la también actriz Ashley Tisdale el pasado mes de enero, cuando afirmó en un ensayo en The Cut que tuvo que abandonar el “grupo tóxico” de madres en el que se encontraba. No la citaba directamente a ella, ni a Mandy Moore o Meghan Trainor. Pero se dio por hecho que iba contra ellas viendo sus fotos de grupo en sus redes sociales. “Esto es demasiado de instituto para mí y no quiero seguir formando parte de ello”, fue el mensaje que Tisdale les envió. Duff reconoce que no se esperaba que publicase esa carta pública demoledora: “Me sentí muy triste. Me quedé bastante desconcertada”, responde a la presentadora.
Y continúa: “Tengo un grupo de amigas que han sido mi apoyo incondicional durante los últimos 20 años. Y tengo muchísimos grupos diferentes de madres porque tengo cuatro hijos. Así que pensé: ‘¡Uf! Qué mal leer algo que no es cierto”. La intérprete tenía 24 años cuando se convirtió en madre por primera vez, fruto de su matrimonio con Mike Comrie. Después de divorciarse, conoció a Matthew Koma, con quien ha tenido otros tres. Precisamente, la crianza ha sido uno de los motivos por los que la artista ha estado alejada de los escenarios.
“Creo que llegó en un momento muy loco en el que pensé que no era el momento ideal y me sentí utilizada”, se sincera sobre lo que contaba Tisdale, que alcanzó cotas de viralidad. Aunque ella evitó pronunciarse públicamente en ese momento, su pareja sí lo hizo: “Cuando eres la persona más egocéntrica y desconectada de la realidad del mundo”, escribió en sus redes sociales con una foto en la que imitiba a Tisdale. Hilary Duff también ha hablado sobre la reacción de su pareja: “La verdad es que todo lo que hace me hace reír. Así que pensé: ‘Dios mío!’. Pero tampoco lo censuro ni le digo qué puede o no publicar”.
Esta no ha sido la única polémica que ha abordado en el podcast. Aunque la otra es de sus inicios en la industria del entretenimiento. A comienzos del siglo XXI, Duff protagonizó con Lindsay Lohan una conocida y mediática rivalidad adolescente. Ambas eran dos de las actrices juveniles del momento y habían empezado en el mundo de la actuación siendo niñas. Pero el detonante fue el triángulo amoroso con Aaron Carter, cantante que falleció de forma trágica en 2022. Primero salió con Duff; se aburrió de la relación y comenzó otra con Lohan; volvió a aburrirse y regresó con Duff. “Ahí empezó todo esto. No había redes sociales para saber quién salía con quién. Simplemente te fías de la palabra de la gente y luego se enfadan contigo”, explica dos décadas después, dejando claro que Carter mantuvo un noviazgo simultáneo con ambas, aunque ellas no lo sabían en aquel momento.
Su enemistad continuó durante años, llegando a protagonizar incómodos momentos públicamente. Por ejemplo, Duff apareció por sorpresa en el estreno de Un viernes de locos (Freaky Friday, en su versión original). “[El actor] Chad Michael Murray me invitó“, explica 20 años después. Pero ahora reconoce que fue con una intención: ”Era mi némesis de la infancia. Seguro que mi publicista dirá: ‘¿Qué demonios estás haciendo?’. Pero ha pasado tanto… ¿A quién le importa? A nadie le importa ya”. Así que sí, su aparición en la alfombra roja fue “intencional”. A Lohan no le hizo gracia su presencia y contraatacó con la misma moneda.
Ya nada queda de aquella rivalidad que protagonizaron, tal y como Duff cuenta en el podcast: “Lindsay se me acercó una vez en un club y me preguntó: ‘¿Estamos bien?’. Y yo le respondí: ‘Estamos bien’. Y nos fuimos a tomar un chupito. Fue increíble”. Durante la conversación también ha revelado que su hija Banks es muy fan de Lohan, pero que no tiene ni idea de que aquella enemistad existió entre ellas.

