La cantante Taylor Swift (Pensilvania, 36 años) es uno de los fenómenos pop más extraordinarios de los últimos años, así que no es de extrañar que muchos quieran ponerse a su sombra. Los últimos en hacerlo (en realidad, en intentarlo) han sido los responsables de la marca de textiles para el hogar Cathay Home, fundada en Nueva York hace veinte años. En un alarde de genialidad creativa, se les ocurrió un juego de palabras para promocionarse: en lugar del típico eslogan “sweet home” (traducido del inglés, “dulce hogar”), decidieron registrar la frase “Swift Home”, identificándose así de alguna manera con el famoso apellido de la artista. Algo que, obviamente, no le ha gustado y trata de frenar.
Según publican medios británicos como la BBC, la cantante, a través de sus representantes legales, ha pedido al Gobierno de Estados Unidos que detenga el registro del ingenioso reclamo publicitario, ya que considera que podría inducir a error, haciendo creer a los consumidores que ella está detrás de la promoción de estos productos.
Y es que, por si eso fuera poco, incluso el grafismo con letra cursiva elegido por la marca de ropa de cama para mostrar el eslogan “Swift Home” es más que similar al logo comercial registrado con la firma de la intérprete de Shake It Off. Así lo ha puesto de manifiesto el equipo legal de la empresa que gestiona sus derechos de imagen, TAS Rights Management LLC, que en un documento enviado el pasado miércoles 11 de febrero a la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, al que ha tenido acceso la BBC, apela la solicitud de Cathay Home para registrar su idea. Según su reclamación, la frase crea una “falsa asociación” con la cantante.

Con este documento, los abogados de Taylor Swift defienden las marcas oficiales federales que posee la cantante; según señala el medio británico, son más de 300 marcas registradas en Estados Unidos y otras jurisdicciones que protegen su nombre, iniciales, títulos de discos y algunas de sus letras, así como ropa de cama, ropa y otros productos relacionados con su música.
Cathay Home es un fabricante y distribuidor y, según la agencia Reuters, desde su página web vende sus productos a través de Bed Bath & Beyond, Target, Nordstrom y otros minoristas. Según el diario británico Daily Mail, que también ha tenido acceso al documento legal, TAS Rights Management manifestó su oposición al logotipo de Cathay en diciembre de 2025 y la marca habría solicitado el registro en octubre del mismo año.
Según ha explicado el abogado de marcas registradas Josh Gerben a la agencia Reuters, Swift, quien tiene experiencia con disputas de propiedad intelectual, en realidad ha presentado relativamente pocas oposiciones de marca registrada para una artista de su alcance. Para Gerben, la similitud del logotipo con su firma podría haber sido el detonante: “Normalmente, con alguien que invierte tanto en propiedad intelectual como Taylor, veríamos más actividad en la Oficina de Marcas”, dice Gerben. “Simplemente, no ha habido un esfuerzo de control o vigilancia tan enérgico en torno a Swift”, ha determinado.
El poder de la marca Swift no es nuevo. Hace un par de años, con la exitosa gira The Eras Tour, se generaron más de 391 millones de euros solo del merchandising vendido durante los días de concierto de la cantante. Ella, al contrario de otros artistas, destaca por haber logrado construir un imperio milmillonario sin contratos publicitarios. La intérprete de Bad Blood ha acumulado su fortuna única y casi exclusivamente a través de su música. Sí hubo colaboraciones durante sus inicios, como un par de campañas desde 2008 para la firma de vaqueros L.E.I. Jeans o las cinco fragancias que lanzó con Elizabeth Arden entre 2011 y 2014. Pero el varapalo que supuso para ella que el magnate de la música Scooter Braun adquiriera los másteres de sus primeros seis álbumes por 300 millones de dólares en 2019 parece que hizo que Swift se centrara en tener todo el control sobre su actividad y su imagen. Felizmente para ella, en mayo de 2025 pudo recuperar los derechos de aquellos primeros seis discos.

