
Para Dave Coulier (Michigan, 66 años) las noticias se repiten. Las malas, pero también, por suerte, las buenas. Si en noviembre de 2024 el conocido actor y humorista, sobre todo por su papel en Padres forzosos, anunciaba que tenía un cáncer (un linfoma no de Hodgkin), y en abril contaba que estaba en remisión, ahora, con su segundo cáncer, las noticias son igual de esperanzadoras. Coulier dio a conocer a principios de diciembre que tenía un nuevo tipo de cáncer, esta vez de lengua y cuello. Ahora, sin embargo, en apenas dos meses, ha podido anunciar que la enfermedad está en remisión.
Este 4 de febrero, coincidiendo con la celebración del día mundial de la lucha contra el cáncer, el intérprete que interpretó al famoso tío Joey de la comedia de mediados de los años ochenta y noventa, ha acudido al programa Good Morning America y ha explicado que estos dos últimos años “han sido una montaña rusa”. “Estoy en remisión de ambos cánceres. Y vaya viaje ha sido”, ha contado el actor.
“Siento que ahora puedo ayudar a gente”, comentaba durante la entrevista. “Nunca he querido ser el chico de anuncio del cáncer, creedme. Pero ahora siento que puedo animar a la gente a que se haga sus pruebas médicas de próstata, sus mamografías. Hablad con vuestros doctores, id al grano con todo esto”, afirmaba. “Aunque estoy en remisión, siento que el cáncer siempre está en el espejo retrovisor, detrás de mí. ‘¡Oye!, ¿estás intentando adelantarme?’. Así que la detección temprana lo significa todo”.
En el programa le han comentado que tiene “un gran sistema de apoyo” gracias a su familia, pero también a la familia que, después de casi 40 años, siguen siendo sus compañeros de la serie, entre ellos, el actor John Stamos. “Mi esposa Melissa ha sido maravillosa en todo esto”, ha explicado él en referencia a Melissa Bring, con quien se casó hace ya más de una década. “Y John voló hasta Michigan, vino a visitarnos. Me hizo reír, es mi hermano. Se puso una calva postiza, y cuando le vi aparecer así me tiré por los suelos de la risa. Tuvo covid cuando estuvo con nosotros, así que parecíamos escolares, hablando en los pasillos con walkie talkies. Muy maduro todo”, reía en el programa. Stamos interpretó al famoso tío Jesse de la ficción; el tercero de los protagonistas de la serie era Bob Saget, que falleció en enero de 2022, con apenas 65 años, tras sufrir un golpe en la cabeza en un hotel de Florida.
El cáncer ha golpeado a Coulier en dos ocasiones, y ambas muy seguidas. Hace 15 meses explicaba en la revista People que, tras pasar por una infección respiratoria y lo que parecía un resfriado mal curado, con los ganglios inflamados, empezó a hacerse pruebas, una tomografía, una biopsia… “Tres días después, mis médicos me llamaron y me dijeron: ‘Ojalá tuviéramos mejores noticias para ti, pero tienes un linfoma no de Hodgkin, se llama de células B y es muy agresivo”. “Pasé de tener un pequeño resfriado a tener cáncer, y fue bastante abrumador”, reconocía.
Una de sus mayores preocupaciones era saber si tenía afectada la médula espinal. Esas pruebas dieron un resultado negativo: “En ese momento, mis posibilidades de curación pasaron de algo bajo a un rango del 90%. Así que fue un gran día”. Coulier sabía de primera mano lo que es esta enfermedad, porque tanto su madre como una de sus hermanas y su sobrina murieron a causa de un cáncer de mama. “He visto por todo lo que han pasado las mujeres de mi familia y pensé: ‘Si puedo ser una décima parte tan fuerte como ellas, estaré bien”, relataba entonces, contando el gran apoyo que había supuesto su hermana mayor, Karen, enfermera y también paciente oncológica. “Ha sido un gran apoyo, muy divertida, hacemos chistes de eso. Le digo que en solo cuatro semanas he pasado de ser Virgo a ser Cáncer”. En abril, Coulier contó que, tras recibir quimioterapia, ese cáncer estaba en remisión.
Pero la enfermedad volvió a finales del año pasado. Según contó en el programa Today a principios de diciembre, fue diagnosticado de un cáncer de cuello y lengua que, sorprendentemente, no tenía nada que ver con el primero. “En octubre me hice una tomografía por emisión de positrones (PET), solo un chequeo rutinario, y algo en la prueba llamó la atención. Resultó que tengo un carcinoma escamoso P16 en la base de la lengua. Entonces les pregunté a los médicos: ‘¿Esto se debe al linfoma?’. Y me respondieron: ‘No tiene nada que ver”.
Entonces contó que iba a pasar por 35 sesiones de radioterapia, hasta finales de año. En esos momentos se mostró “cautamente optimista”, e insistía, sobre todo, en la importancia de la detección temprana. “Tiene una tasa de curabilidad de más del 90%”, afirmaba sobre su dolencia. “Pero lo que realmente me ha salvado la vida es la detección precoz. Me ha salvado, no solo la primera vez, sino también la segunda. Así que espero que te hagas tus revisiones”, le insistía al periodista que le entrevistaba. “Espero que tus colonoscopias, tus mamografías y tus exámenes de próstata te salven la vida”.

