
Los casi 10 millones de seguidores de Reese Witherspoon (Nueva Orleans, 49 años) en TikTok dejaban por un momento de ver los vídeos habituales de la actriz, en los que muestra sus rutinas y el día a día de su trabajo, para atender a un mensaje que tenía para ellos: “Esto es importante”, les advertía el pasado miércoles 14 de enero, mirando a cámara, con gesto amable pero serio: “Quiero contaros lo que he estado pasado las últimas 24 horas. Hay muchas personas en TikTok e Instagram que están haciéndose pasar por mí”.
Con este inicio, la protagonista junto a Jennifer Aniston de la serie The Morning Show ha querido alertar a sus fans sobre cuentas falsas que, según explica en el vídeo, suplantan su identidad buscando estafar a la gente. “Mandan mensajes privados intentando establecer una relación para sonsacar información personal y planificar encuentros”, cuenta Witherspoon antes de asegurar, con rotundidad: “Quiero que sepáis que no soy yo”.
La también fundadora de empresas como Pacific Standard y Hello Sunshine —esta última, responsable de su famoso club de lectura— asegura estar indignada con la situación: “Es muy molesto que la gente use mi nombre para manipular a otras personas, pero quiero que sepáis que yo jamás os manipularía. Nunca os pediría dinero o información privada para quedar con vosotros”, continua su denuncia en TikTok, donde su mensaje acumula ya más de 8.000 Me gusta y cientos de comentarios, muchos de ellos de agradecimiento por su aviso.
Witherspoon ha aprovechado esta situación para pedir a los usuarios que tengan mucho cuidado con ese tipo de estafas y que se aseguren siempre “de que las cuentas están verificadas”. Porque, según advierte: “No solo lo están haciendo conmigo, pasa en todos lados, y me enfada mucho que esto pase a una escala tan grande. Así que, por favor, tened cuidado y pensad que yo jamás contactaría con vosotros para manipularos o sacaros algo”.
La actriz de Big Little Lies no es la única cara conocida que recientemente ha tenido que poner el foco en las cuentas no verificadas que intentan aprovecharse de la gente en redes sociales suplantando su identidad. En junio de 2025, la intérprete inglesa Helen Mirren usaba su cuenta verificada en Instagram —como prueba, el distintivo azul junto a su nombre, en el perfil— para, con un encabezamiento destacado en mayúsculas, avisar de: “¡Alerta de estafa!“. En su mensaje, continuaba: ”Persona(s) desconocida(s) han usado mi nombre para una falsa caridad, enviando mensajes como si fuera yo en los que ofrecen una gran suma de dinero y pidiendo que respondan a helenmirrencharity@gmail.com”. Pero, como seguía su advertencia: “Esta persona no soy yo y esa no es mi dirección de correo electrónico. Por favor tengan cuidado y no respondan, esto es una estafa”. Antes, en febrero de 2025, la actriz Sandra Bullock advertía de estafadores en Facebook que se hacían pasar por su hermana, Gesine Bullock.
Si hay un famoso que sabe bien el daño que puede hacer la suplantación de su identidad ese es el actor Brad Pitt. Tanto, que la estafa se ha llegado a bautizar con su nombre. La primera víctima del llamado “timo de Brad Pitt” fue una mujer francesa a quien en febrero de 2023 robaron 830.000 euros haciéndose pasar por el intérprete. El defraudador la abordó por Instagram y la enredó durante un año y medio, colgando imágenes trucadas de la estrella de Hollywood en diferentes situaciones cotidianas o enviándole un vídeo generado con Inteligencia Artificial: “Él me mandaba fotos y cuando hacía búsquedas en línea, no las veía”, contó la damnificada en un programa de televisión francés para explicar por qué acabó pensando que eran instantáneas realizadas para ella. “Es horrible que los estafadores se aprovechen del fuerte vínculo entre los fans y los famosos”, llegó a decir un portavoz de Pitt en su nombre al conocer la situación.
En España, además, son también famosos los perfiles falsos que “usurpan la identidad” de Leonor de Borbón para estafar dinero en redes sociales. Hace tan solo unos días, a principios de enero, la Fundación Princesa de Asturias advirtió al público de que “no dispone de programas de ayuda económica a particulares” tras detectar esta suplantación, un timo que EL PAÍS denunció ya en 2024.

